"Cabildo XXI es un formato y una experiencia que al tiempo de hacernos reflexionar sobre el Perú que somos, se proyecta a cuestionarnos sobre el país que queremos ser"
"Cabildo XXI es un formato y una experiencia que al tiempo de hacernos reflexionar sobre el Perú que somos, se proyecta a cuestionarnos sobre el país que queremos ser"
Alejandro Neyra

Ministro de Cultura

El último fin de semana de octubre, Arequipa fue sede del primer Cabildo XXI organizado por el Proyecto Especial de la Presidencia del Consejo de Ministros. Repensando la figura histórica del cabildo abierto, la idea de este encuentro es promover el diálogo en torno a los desafíos que se plantea el Perú frente a la conmemoración de su bicentenario como república.

Este Cabildo XXI congregó a arequipeños y de otras ciudades, quienes dialogaron con historiadores, artistas, líderes de proyectos sociales e innovadores llegados desde Lima y otras ciudades. Vale la pena repetirlo: dialogaron. No solo escucharon a los mejores historiadores explicar cómo se gestaron las civilizaciones de nuestro país milenario; y a sociólogas, filósofos y artistas repasando los grandes desafíos del Perú desde que se gestó como país independiente. Los jóvenes participaron activamente en talleres sobre innovación social, objetivos de desarrollo sostenible, lectura y escritura digital, creación audiovisual, lucha contra la discriminación, entre otros. Mostraron así sus propios problemas con una perspectiva que se construye desde la sociedad y la economía regional.

Los que pudimos participar de manera presencial y a través de redes sociales –gran ventaja de un cabildo de este milenio– quedamos sorprendidos no solo por la lucidez de las presentaciones y la calidad y creatividad de las soluciones encontradas, sino por el compromiso de aquellos participantes de la sección “Hacedores”, quienes en un formato ágil de 21 imágenes y en solo 7 minutos presentaron sus proyectos de innovación social, bajo la premisa de generar un cambio positivo inspirado en cómo “el Perú sería mejor si…”

Desde José Quisocala, joven de 14 años multipremiado por haber creado un banco que promueve el ahorro y la gestión de residuos, hasta Carla Galdós, quien creó una bibliobici para fomentar la lectura entre niñas y niños, además de los diferentes colectivos que promueven la participación ciudadana de grupos vulnerables como la comunidad LGTB. Hay muchos ejemplos de cómo los jóvenes peruanos se movilizan en distintas partes del Perú para encontrar soluciones a grandes y pequeños problemas a los que se enfrentan, reflexionando sobre cómo hacer un mejor país.

A las actividades del cabildo se sumó la Feria Bicentenario: El país que imaginamos en la tradicional plaza de Yanahuara. Allí encontramos muestras que generan cuestionamientos sobre nuestra diversidad y la discriminación que afecta transversalmente nuestra sociedad, pero también otras muy originales como aquella que, combinando ciencia y cocina, ayudaba a los niños –y a sus familias– a acercarse de manera lúdica a los secretos del universo.

Cabildo XXI es un formato y una experiencia que al tiempo de hacernos reflexionar sobre el Perú que somos, se proyecta a cuestionarnos sobre el país que queremos ser. Por eso está pensado como un espacio de encuentro, lleno de actividades participativas que promueven la escucha, la conversación y la unidad de todos los peruanos y peruanas participantes.

El nivel de compromiso de quienes fueron al claustro de la emblemática Universidad de San Agustín de Arequipa nos anima a quienes desde el Estado y la sociedad civil estamos convencidos de que las mejoras que el Perú ha tenido, especialmente en cifras económicas, puede trasladarse a una mejora real en la calidad de vida de nuestra población.

Son ya más de 25 mil voluntarios que están trabajando en actividades conmemorativas y la planificación de obras que se ejecutarán hasta el bicentenario. Son muchos más los jóvenes que se espera participen en los próximos cabildos programados, que seguirán este noviembre en Tacna y luego, entre el 2020 y 2021, en Huamanga, Cusco, Trujillo, Amazonas y Lima. Juntos forman parte de una generación que debe esperanzarnos, al mismo tiempo que obligarnos a escucharlos y a dialogar pensando en el Perú que queremos para los próximos cien años.