Personas transitan por las calles de Lima, el último 20 de abril.
Personas transitan por las calles de Lima, el último 20 de abril.
Walter Gutiérrez C.

Defensor del Pueblo

Los principios de máxima divulgación y de presunción de información pública son fundamentales en el quehacer ordinario de todo Estado de derecho. Pero en situaciones de emergencia, como la que vivimos, son herramientas de extrema importancia para preservar los derechos fundamentales en la lucha contra el coronavirus.

Mantener informada a la ciudadanía es una de las armas más poderosas con las que cuenta el Estado para enfrentar con éxito esta crisis. Si gran parte de la crisis sanitaria que estamos enfrentando la vamos a superar los ciudadanos con nuestra conducta, la clave está en involucrarnos, participar, saber qué hacer, y eso solo se consigue con información.

Es por esto que distintos organismos internacionales de derechos humanos han destacado la extrema importancia que la información adquiere en el durísimo contexto que atravesamos. La alta comisionada para los DD.HH. de la ONU ha señalado con claridad que “la salud humana […] también depende del acceso a información precisa sobre la naturaleza de las amenazas y los medios [que uno tiene] para protegerse a sí mismo, a su familia y su comunidad”. Y agrega que “la franqueza y la transparencia son cualidades para empoderar a la gente y alientan a participar en las medidas orientadas a proteger su salud”.

Pero las ventajas de cumplir los mencionados principios no se agotan en lo señalado. El valor de la información es enorme, no solo porque nos permite conocer la gravedad de la situación, de las medidas que se están adoptando y de las que se deberán tomar, sino además porque contribuye a legitimar las decisiones que el Gobierno adopta, haciéndolas más transparentes, participativas y eficientes. Y ataja todo intento de desinformación, porque contar con información confiable y actualizada sobre la pandemia es esencial para combatir la desinformación, ese otro virus llamado noticias falsas o ‘fake news’.

Sin embargo, esto no será posible sin un Estado que comunique de una manera clara, completa, oportuna y transparente. En este punto, la información que brinden las máximas autoridades del Estado en los términos expuestos es vital, pero no basta. Es fundamental comprometer a todos los medios, y no me refiero solo al Consejo de la Prensa, que siendo importante no es suficiente. Me refiero también a los medios digitales, a los medios de provincia, a las radios de los mercados y paraditas, donde hay agolpamiento de personas a diario.

Las durísimas pero necesarias medidas que se han tomado en el estado de emergencia impactan severamente en un conjunto de derechos. Si a esto le añadimos la incertidumbre que lo invade todo, entenderemos cuán importante es la información en tiempos de coronavirus.

Por eso, desde la Defensoría del Pueblo hemos señalado que toda la información sobre planes y medidas adoptadas contra el coronavirus debe ser pública y estar alojada en los portales web de las entidades del Estado. Hemos planteado también que, hoy más que nunca, todos los medios deben dar contenido al mandato de la Constitución que garantiza el derecho a la información.

Si bien hoy todos debemos estar en cuarentena, la información no.


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