Menos del 1% de los alumnos participa en programas de movilidad internacional. Tradicionalmente se ha pensado que internacionalizar las universidades es sinónimo de enviar a un mayor número de alumnos hacia el exterior; sin embargo, desde hace varios años se trabaja para lograr que la internacionalización tenga un enfoque integral y que incluya a toda la comunidad universitaria.
Por ello, cuando hablamos de movilidad a través de los programas de intercambio, que son los más conocidos, debemos considerar que solo podrán acceder a un intercambio presencial quienes tengan los recursos suficientes para subvencionar los gastos de un semestre de estudios en el exterior, que incluyen desde los costos del pasaje hasta los consumos diarios.
Nadie niega los beneficios que estas experiencias traen a un futuro profesional; no obstante, la realidad demuestra que el número de estudiantes que salen del Perú por intercambios se ha estancado. Muchos prefieren postergar su movilidad para realizar un posgrado en el exterior y, mientras, ahorrar el dinero. En otros casos, como dicen “erróneamente” algunos estudiantes, no lo consideran porque significaría “una demora para culminar la carrera”; otros no lo consideran porque está fuera de sus posibilidades económicas.
Cualquiera sea el caso, son escasas las universidades peruanas con un perfil de alumnos que posean recursos financieros suficientes para movilizarse al extranjero. Las que sí lo tienen apenas alcanzan a mover entre 1% y 2% del total de sus estudiantes.
Por esta razón, instituciones como la UDEP vienen trabajando con el fin de lograr la internacionalización en las aulas a través de acciones que logren integrar la dimensión internacional en el currículo, la investigación y la cultura institucional. Una iniciativa es la implementación de metodologías activas de colaboración virtual, como las clases espejo o los denominados COIL (Collaborative Online International Learning), que permiten que docentes y alumnos compartan clases con sus pares en universidades del extranjero, de manera virtual y planificada. Así pueden compartir objetivos de estudio y aprendizaje desde perspectivas internacionales y, al mismo tiempo, desarrollar competencias que son altamente valoradas en el mundo global.
Acciones como el concurso de internacionalización en el aula buscan visibilizar estas buenas prácticas; o los programas de capacitación como en el que actualmente participan más de veinte docentes, como parte de la red de Babson College (USA), llevan a apostar por una internacionalización inclusiva, integral, democrática y abierta a todos.
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