Carla Villarán

Directora de AsuntosCorporativos de Merck, Sharp & Dohme

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El cáncer es una de las principales causas de muertes en el Perú y en el mundo. Es por ello que, desde hace décadas, el Estado Peruano ha impulsado una serie de esfuerzos para promover una estrategia nacional de lucha contra el cáncer. Entre ellas, está el Plan Esperanza (2012), que hoy cubre servicios de promoción de información, prevención, detección, diagnóstico y tratamiento de siete tipos de cáncer –cuello uterino, mama, colon, estómago, próstata, leucemias y linfoma– para todos los afiliados al SIS.

Los esfuerzos por seguir avanzando en la lucha contra el cáncer y todo lo logrado gracias al Plan Esperanza, así como a otras iniciativas, han sido loables. Pero aún estamos lejos de haber ganado esta batalla y, a puertas de una nueva campaña electoral y en medio de una pandemia que ha generado desatención de todos los problemas de salud distintos al COVID-19, es clave que no abandonemos esta lucha.

Uno de los asuntos que parecería merecer más atención de la que se le viene prestando es el cáncer de pulmón. De acuerdo con una investigación del médico oncólogo Edgar Amorín publicada en el 2013, “el cáncer de pulmón en el Perú se encuentra entre los cinco tipos de cáncer más frecuentes”, mientras que en el mundo se trata del tipo de “cáncer más frecuente en ambos sexos”, seguido del de “mama, colon y recto, estómago, e hígado”. Según Globocan, en el 2018 se registraron 2.844 fallecimientos por este tipo de cáncer, lo que representa el 8,6% del total de muertes por cáncer ese año, siendo el segundo cáncer más letal en el país. Si bien el mayor detonante de este tipo de cáncer es el uso de tabaco, el 36% de los casos en América Latina se originan por causas distintas al cigarrillo (Economist Intelligence Unit, 2018). No se trata, entonces, de una enfermedad que solo sea un riesgo para los fumadores.

La principal causa del cáncer de pulmón fuera del cigarrillo es la contaminación del aire. Según diversos estudios, la presencia de partículas contaminantes muy pequeñas en el aire, como las denominadas técnicamente PM10 y PM 2.5, aumentan el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Actualmente, según datos del Minsa, los niveles de PM10 y PM2.5 en el aire de Lima y de varias otras ciudades del Perú es superior a los de los niveles que exige la OMS (y nuestros propios protocolos). Por ejemplo, la concentración máxima no dañina de PM10 según la OMS es de 20,0 ug/m³; pero en el 2018, el promedio anual para todas las zonas de Lima fue muy superior: 109,1 en Lima Norte, 79,5 en Lima Sur, 78,3 en Lima Este, 63,63 en el Cercado de Lima y 34 en el Callao. Otras causas de esta enfermedad son el uso de gas radón (un gas invisible presente en suelos y rocas al que muchos estamos expuestos sin darnos cuenta) y la contaminación en el agua.

Considerando todo esto, cabe preguntarse entonces si no convendría actualizar la lista de tipos de cáncer priorizados actualmente, para incluir en ella también al cáncer de pulmón. Si uno compara el gasto público efectivo destinado a atender los distintos tipos de cáncer durante la última década, es notorio que lo invertido en combatir el cáncer de pulmón no solo ha sido siempre mucho menor a lo gastado en otras formas de cáncer, sino que –en promedio– esa brecha ha ido en aumento. En el 2019, se gastó poco más de S/14 millones en cáncer de pulmón, menos de lo gastado en cáncer de colon, pese a que la incidencia de nuevos casos del primer tipo de cáncer ha sido mayor a la del segundo todos los años desde el 2009.

Ese contraste llama aun más la atención si recordamos que en el 2018 el Estado recaudó más de S/2.500 millones solo por ISC al combustible. Está bien que se diseñen algunos impuestos con el objetivo de reducir el consumo de productos que nos dañan a todos, pero no debe olvidarse la otra parte de la tarea: al menos una parte de esos recursos deberían ser utilizados en combatir las consecuencias que generan esos productos, como el aumento del riesgo de contraer cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias. Por la información expuesta hasta aquí, sin embargo, no parece que este venga siendo el caso. Prestémosle al cáncer de pulmón la atención que merece.


*MSD investiga y produce medicamentos contra el cáncer, incluido cáncer de pulmón.

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