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El Niño que se viene, por Elena Conterno

Las reacciones oportunas permitirán minimizar daños y maximizar el aprovechamiento de oportunidades

 

El Niño que se viene, por Elena Conterno

El Niño que se viene, por Elena Conterno

Elena Conterno

Presidenta de la Sociedad Nacional de Pesquería

Con una biodiversidad y un bagaje de recursos sin igual en el planeta, la naturaleza, qué duda cabe, ha bendecido al Perú. Sin embargo, también nos ha otorgado complejidades. Una de ellas, el fenómeno de El Niño, que, aunque periódico y monitoreable, ha ocasionado consecuencias catastróficas en nuestra historia, como el declive de antiguas civilizaciones preíncas. De acuerdo con la CAF, el Niño de 1982-1983 ocasionó US$3.300 millones en pérdidas materiales, nada menos que un 7% del PBI, en tanto que el de 1997-1998 cercenó en un verano 5% del PBI (alrededor de US$3.500 millones), sobre todo en infraestructura, agro y pesca.

En este 2014 se sabe de un tren de ondas Kelvin cálidas que empezaron a arribar a costas peruanas, que según el último comunicado del Comité de El Niño (Enfen) ya han dado lugar al incremento del nivel medio del mar. Imarpe se encuentra finalizando la medición de la biomasa existente, la cual deberá tener en cuenta los efectos de este calentamiento en el recurso. Con el calentamiento de las aguas, la anchoveta migra hacia el sur, se pega a la orilla y busca zonas más profundas, en búsqueda de menor temperatura.

Son saludables las primeras medidas que el gobierno ha tomado para afrontar lo que, al parecer, será un Niño de leve a mediana intensidad en los próximos meses. El Ministerio de la Producción acaba de fijar de una vez la fecha de inicio de la primera temporada de pesca de anchoveta y anchoveta blanca en la zona centro-norte del litoral peruano. Con ello, se atiende las demandas del sector, el más golpeado históricamente por este fenómeno, sobre la inminente dificultad de capturar recursos pesqueros. 

Con los problemas también se presentan oportunidades. Se sabe que las especies que habitan en la cálida zona ecuatorial se desplazan hacia el sur, pues su hábitat se expande para incluir a la costa peruana, y otras de alta mar se acercan a nuestro litoral. Especies como la pota, el atún y el perico se hacen más comunes, aquellas como langostinos y conchas de abanico pueden incrementar su abundancia y distribución, en tanto que otras más pueden ir apareciendo. 

Aprovechar estas oportunidades requiere un marco regulatorio adecuado. En el caso de la pota, incluso en condiciones normales, solo se captura el 50% de lo que Imarpe permite pescar, a pesar de las características predatorias de este recurso y del interés de las empresas por invertir en su mayor aprovechamiento. En el caso del atún, hay una capacidad de acarreo por adjudicar que permita al Perú tener mayores capturas para atender la demanda de los hogares. 

Por ello, las empresas pesqueras han solicitado a Produce y a Imarpe un marco regulatorio que posibilite llevar a su máximo rendimiento sostenible las especies marinas y permita el aprovechamiento de las especies de oportunidad que aparecen de pronto frente a nuestras costas.

El riesgo que representa El Niño siempre está presente en este sector y los inversionistas son conscientes de ello. Se trata de una industria de riesgo, de elevada inversión en flota y plantas, sujeta a las variaciones del clima y a la política regulatoria, que trae años buenos y otros malos y muy malos. Confiamos que en este 2014 las reacciones oportunas permitirán afrontar el calentamiento que se presente minimizando daños y maximizando el aprovechamiento de oportunidades.

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