Empresarios como Bill Gates, Leon Black y Leslie Wexner se han disculpado públicamente por frecuentar a Jeffrey Epstein. Numerosos científicos de Harvard y el MIT han devuelto fondos facilitados por Epstein. Se han dado dimisiones como las de los empresarios Jes Staley, ex-CEO de Barclays, o de Thomas Pritzker, expresidente ejecutivo de Hyatt Hotels; de funcionarios como Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial, y de Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos; y de científicos como el Nobel de Medicina, Richard Axel. Se produce el sospechoso suicidio de Epstein, el agente de modelos Jean-Luc Brunel y la víctima Virginia Giuffre. Los Clinton sufren de amnesia durante su declaración ante el Congreso y Donald Trump niega todo mientras bombardea escuelas de niñas en Irán.
A pesar de las miles de fotos y videos absolutamente repugnantes, solo han sido condenados el fallecido Epstein y su compinche Ghislaine Maxwell. Las maniobras del Departamento de Justicia de Estados Unidos para entorpecer el acceso a la información han sido bochornosas. Cometieron atrocidades, como exponer los nombres de las víctimas, mientras ocultaron los nombres de los posibles agresores. Sin embargo, no hay crimen perfecto y las evidencias del entramado de poder, complicidades, perversión y crimen son abrumadoras. Las primeras detenciones fuera de Estados Unidos pueden cambiar el rumbo de las investigaciones, con las del expríncipe Andrés de Inglaterra y Peter Mandelson, exembajador británico.
Más allá de asumir que uno de los mayores esquemas de encubrimiento de la historia reciente pueda dejar libres a muchos culpables, la pregunta que me hago es: ¿qué nos está pasando? ¿Están locos los poderosos o el poder los enloquece? ¿Cómo ponemos fin a un círculo vicioso donde la perversión y el poder se abrazan y manejan los hilos del mundo? ¿Por qué niñas, por qué? ¿De dónde viene ese morbo por forzar a una adolescente o una mujer a hacer algo en contra de su voluntad mediante el miedo, las amenazas o las drogas? ¿Por qué esas orgías del no consentimiento son su frenesí?
Expertos de Naciones Unidas han calificado recientemente la red de Epstein como una “empresa criminal global” cuyas acciones podrían constituir crímenes de lesa humanidad, mientras en los archivos también aparecen nombres de sus colaboradores como Fabrice Aidan, quien presuntamente transfirió documentos confidenciales de la ONU al mismo Epstein.
Con la elección de presidentes como José Jerí, asiduo seguidor de cuentas porno y canjeador de compañía femenina a cambio de ‘chambitas’, y José María Balcázar, defensor del matrimonio infantil y abogado patrocinante de violadores de menores, se entrega el poder a la inmoralidad y el maltrato a mujeres y niñas, como si eso fuera parte de los requisitos para el cargo. Tenemos un Congreso donde se produjeron violaciones, se tejieron redes de prostitución y siguen trabajando denunciados por pegalones y deudores de alimentos.
El contexto del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y el preludio de unas nuevas elecciones nacionales el 12 de abril, ameritan una reflexión sobre qué estamos dispuestos a tolerar como sociedad. Más que un #PorEstosNo, habría que promover un #PorEstoNo. Si no muestras respeto por las mujeres y la infancia, no te votamos. Seas del partido que seas, #PorEstoNo pasamos.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.