El jueves 28 de agosto recibí una llamada por WhatsApp en la que me decían que iban a venir por mí para arrancarme la cabeza y que, si no me encontraban, iban a matar a mis hermanos y a mis hijos. Para que no me asesinaran debía dejar de publicar investigaciones periodísticas sobre el ‘Chili’.
No es la primera vez que recibo amenazas de muerte por mi labor periodística en Madre de Dios. Antes he sido víctima de agresiones físicas, robos y han violentado mi domicilio. Por hechos así solicité garantías para que se resguardara mi integridad. Sin embargo, nunca había recibido una llamada como la que comento. Además, esta última amenaza proviene de un criminal muy peligroso que opera en La Pampa, la principal zona de minería ilegal de oro de Madre de Dios, donde esta economía criminal contamina y destruye la Amazonía peruana.
El ‘Chili’ es como se conoce a Édison Fernández Pérez. Tiene 30 años y es un capo de La Pampa. Eligió el ‘Chili’ por John Jairo Arias Tascón, quien fue miembro del cártel de Medellín y jefe de sicarios de Pablo Escobar.
En sus apariciones públicas, el ‘Chili’ se presenta con barba y bigotes similares a los de Arias Tascón. Él afirma que pretende ser “el Pablo Escobar de la región de Madre de Dios” y controlar la minería ilegal, el narcotráfico, el tráfico de tierras y desplazar a los mineros ilegales de La Pampa para que él controle el tráfico ilícito del oro.
La red delictiva que encabeza se conoce por varios nombres: Los Guardianes de la Trocha, Los Guachis, Las Rondas Campesinas o simplemente La Seguridad. En el centro poblado de Santa Rosa, en el distrito de Inambari, provincia de Tambopata (Madre de Dios), La Seguridad es sinónimo de autoridad. Resuelven todas las disputas, incluso temas personales y conyugales. Son los encargados de imponer “el orden y la ley a balas”, y se consideran los únicos con la capacidad de imponer justicia, al margen del Estado.
El ‘Chili’ es natural de Campanilla, en la provincia de Mariscal Cáceres (San Martín). Su padre fue Segundo Fermín Fernández Cubas, conocido como el camarada ‘Shebo’, quien era parte de la organización terrorista Sendero Luminoso.
En La Pampa, Fernández camina con su seguridad y saludando a la gente con una sonrisa. Viste polo, shorts y zapatillas, y siempre lleva gorro y carga un morral cruzado en el pecho en el que tiene su arma. Cuando lo conoces, es una persona extrovertida, amigable y alegre, pero llegado su momento crítico actúa sin ningún remordimiento. Es frío y calculador. En la discoteca Tokio, en La Pampa, solía beber y bailar con sus amigos pese a que es un prófugo de la justicia y a pocos metros de él había miembros de la policía y del Ejército asignados a las tres bases militares de La Pampa. No tiene miedo de que lo atrapen y en esas ocasiones solía decir: “Si me atacan, me llevo a tres”.
El ‘Chili’ planifica todas sus acciones y dice que siempre cumple sus amenazas. Para él, la vida no vale nada.
Esta es la persona que me ha amenazado. Inicialmente, la situación me provocó una enorme preocupación, casi me quiebro; luego tuve que reponerme. Hace tres años, mi familia salió de Puerto Maldonado. Por eso yo solo vivía con mi hermano, que también tiene su familia. Producto de esta amenaza, salí de mi ciudad de manera clandestina y mi hermano ha tenido que abandonar su domicilio por seguridad. Pero ahora voy a enfrentarla con valor y fuerza. Voy a volver a mi región, porque los que tienen que irse no son personas como yo, que cumplen una labor periodística, sino estos criminales que amenazan, matan gente y destruyen la naturaleza.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.