Sería absurdo jugar para la tribuna, por Carlos Basombrío
Sería absurdo jugar para la tribuna, por Carlos Basombrío
Carlos Basombrío Iglesias

Analista político y experto en temas de seguridad

Agradezco permitirme comentar su editorial del domingo sobre los decretos legislativos en seguridad, que titulan “Para la cancha y para las tribunas”.

En la sección “para la cancha” incluyen, entre otros, el esfuerzo de reformas en la Policía Nacional, entre los que ustedes destacan la lucha contra la corrupción y la mejor formación. 

En otra sección le dan un muy tímido beneficio de la duda a normas que creemos muy importantes, como el registro de celulares para quitarles valor de reventa y la posibilidad de que los municipios pobres (los que más sufren de la delincuencia) puedan, a través de convenios con empresas eléctricas, recaudar arbitrios de serenazgo. 

Dicen también que hay otras normas “abiertamente criticables”. Se refieren de un lado a una supuesta restitución del sistema 24x24 y que los policías “dobletearán como guachimanes”. 

Error. Nunca se eliminó el 24x24. Fue y es uno de los horarios posibles de la policía. Es más, en enero del 2016, meses después de que supuestamente este habría sido eliminado, se aprobó un nuevo reglamento de modalidades de servicio que lo incluye. 

Lo que se había modificado era la posibilidad de que policías, con uniforme y arma, trabajen para privados. Concordamos. Los policías solo pueden trabajar como policías, para su institución. 

Lo que hemos hecho es definir bien lo que constituye el servicio policial ordinario y extraordinario, subsanando una omisión que ocasionó múltiples problemas de atención de servicios policiales.

Así, para contar con más efectivos para la seguridad ciudadana, hemos establecido la función policial extraordinaria. A través de ella, por ejemplo, podemos cuidar cientos de polvorines de empresas mineras que demandan muchísimos policías que necesitamos en las comisarías y otras unidades. En cambio, con convenios públicos, serán asignados a esa función policías de franco o de vacaciones. La PNP va a ser remunerada por esta función y a su vez esta, con mecanismos transparentes y fiscalizados, depositará los honorarios respectivos en las cuentas de los policías.

Otro ejemplo: policías en bancos. Hay una coincidencia perfecta en el tiempo desde que se los excluyera de esa función y el resurgimiento de los asaltos a bancos. Las Águilas Negras asignarán a policías en función extraordinaria para cuidar los bancos. El convenio hace explícito que esos policías tienen también que atender problemas de seguridad ciudadana en su entorno. Tendremos con ello centenares de policías adicionales en las calles, en zonas usualmente vulnerables.

Un último ejemplo: megaconciertos, negocio de privados a los cuales hay que asignar centenares de policías (salidos del servicio ordinario). Ahora se va reglamentar cuál es el número posible de policías para esas circunstancias y el adicional tendrá que ser asumido por los promotores vía el servicio policial extraordinario, estando los agentes bajo el mando de la unidad territorial.

A nuestro juicio es una forma de garantizar una mayor presencia policial en las calles, no descuidar los servicios básicos y que policías, de franco o vacaciones, puedan tener mayores ingresos.

La otra crítica es que hemos caído en el populismo aumentando penas. Desde el Ministerio del Interior hemos promovido unas pocas normas penales, entre ellas una para adecuarnos a la Convención de Palermo, que establece que el pertenecer a una organización criminal constituye un delito. 

También otra que clarifica el tipo penal que establece que el porte de armas ilegales es sancionable con prisión efectiva. Es que, si bien la victimización está disminuyendo en algo y ha llegado a 28,2% (en julio pasado estaba en 30,7%), los robos con arma de fuego están aumentando y han llegado hasta el 12,1%, alarmante cifra que tenemos que reducir con múltiples estrategias, siendo una de ellas la de reducir el número de portadores de armas ilegales, para lo cual esta norma ayuda... no a la tribuna, sino a la gente.