Las vacunas son vida, por Alfredo Guzmán
Las vacunas son vida, por Alfredo Guzmán

Un principio en salud pública es que las acciones preventivas son más económicas que las medidas curativas. Y si estas tienen impacto en la salud colectiva de una población, como las vacunas, mucho mejor. Por ello, mantener altas coberturas en vacunación, sobre todo en la población infantil, es una prioridad para las autoridades en todo el mundo. 

Es entonces preocupante lo que sucede en nuestro país. Las inmunizaciones en menores de 36 meses con vacunas básicas completas para la edad alcanzan solo al 61,1% y solo el 20,6% cuenta con todas las vacunas disponibles. Estas cifras son bajas frente a otros países de la región y menores a nuestras coberturas de años anteriores. 

Para que una política de vacunación sea eficiente y proteja a la población en riesgo se necesitan coberturas por encima del 90%. ¿Qué ha sucedido para llegar a estos niveles con este gobierno? Una de las razones la señala el en una reciente entrevista: la poca prioridad que los gobiernos regionales le han dado al tema de las inmunizaciones. Yo añadiría lo poco que se ha hecho en salud en términos generales. En mi experiencia de campo he visto que las prioridades de los gobiernos regionales son otras y la salud está en los últimos lugares. No están alineados con las políticas nacionales. 

Ese es uno los grandes problemas de un sistema descentralizado de salud. Se les dio a los gobiernos regionales demasiada responsabilidad y decisión, sin las capacidades y los recursos humanos necesarios, quitándole fortaleza al órgano central. Eso debe corregirse. Pero, ojo, hay también responsabilidad en el Ministerio de Salud, pues no se hizo la supervisión ni el monitoreo mensual necesario al avance de las coberturas, de la disminución de la brecha de deserción y del ingreso mensual de niños al programa de vacunación.

La razón, como me referí en otro artículo, es que se descuidaron los programas prioritarios por colocar todos los esfuerzos en una mal diseñada e implementada reforma de la salud. Esto epidemiológicamente es lamentable, pues nuestro plan de vacunaciones es uno de los más completos del mundo, con vacunas modernas que cubren afecciones como el rotavirus o el , causantes de una alta morbilidad y mortalidad infantil como la enfermedad diarreica aguda (EDA) y la infección respiratoria aguda (IRA). 

Afortunadamente en el Perú no existe, como en otros países, el temor o la oposición a las vacunas, basados en falsas hipótesis que solo causan bolsones de población susceptible a brotes y epidemias. El argumento más utilizado contra ellas fue que las vacunas polivalentes poseían un preservante mercurial, el timerosal, que era dañino y lo asociaban algunos al autismo. Las evidencias científicas descartaron esto y el médico que lo difundió fue expulsado del Colegio Médico Inglés, una vez que se probó que sus afirmaciones eran falsas.

Invoco al Estado y a la sociedad civil  a que estén alertas y vigilen que el programa de inmunizaciones vuelva a recobrar las altas coberturas necesarias para proteger a nuestros niños y a la población en general.