Módulos Temas Día
Módulos Tomas de Canal

Por la puerta trasera, por Federico Salazar

"El jefe del Estado puede proponer lo que quiera. No debe hacer propuestas, sin embargo, para modificar la Constitución por la puerta trasera de la presión popular".

Federico Salazar Periodista

Tía María

Martín Vizcarra descartó haber "transado" con autoridades locales y regionales en Arequipa. (Foto: Reuters)

El presidente Vizcarra insiste en su propuesta de adelantar las elecciones. Es una propuesta para quebrantar la Constitución.
Quebrantamiento de la Constitución es la “violación ocasional de la Constitución, sin alterar su vigencia”. Se trata usualmente de violaciones puntuales, excepcionales y temporales.

Por supuesto que se puede quebrantar la Constitución. Es solo cuestión de imponer los hechos al derecho. La pregunta es si quebrantar la Constitución es la mejor salida.

El argumento de “el pueblo lo quiere” no es un argumento, es una evasión. El presidente Vizcarra dice que el pueblo le pide cerrar el Congreso, pero que su deber es “una salida que sea estrictamente viable y racional. Y la propuesta es adelantar las elecciones […]” (“Hildebrandt en sus trece”, 23.8.19, p. 4).

“El pueblo lo quiere” fue el mismo argumento que usó Alberto Fujimori para cerrar el Congreso en 1992. También dijo, entonces, que el Congreso le impedía gobernar.

Vizcarra no es Fujimori, por supuesto. Tampoco está disponiendo un cierre del Congreso. Está haciendo una propuesta. El problema es el “fujimorismo” de su propuesta.

“A la inoperancia del Parlamento y la corrupción del Poder Judicial se suman la evidente actitud obstruccionista y conjura encubierta contra los esfuerzos del pueblo y del gobierno por parte de ciertas cúpulas partidarias”.

Esto lo dijo Alberto Fujimori en su mensaje a la nación el 5 de abril de 1992. Es el mismo análisis que hace ahora Vizcarra: los enfrentamientos, sostiene, hacen ingobernable el país.

Fujimori quería quedarse en el poder y Vizcarra quiere salir del poder. Los dos, sin embargo, están por la opción de alterar el mandato constitucional.

Los fines, en este tema, no son tan decisivos como los medios: el socavamiento del orden constitucional. En el caso de Vizcarra, la alteración a posteriori de los mandatos populares.

El presidente Vizcarra dice que no es capaz de gobernar con la oposición que enfrenta. ¿Quiere decir que cada vez que un presidente tenga que enfrentar una oposición intransigente tendrá que dejar de lado la Constitución para basarse en el apoyo popular, al margen de la ley?

El presidente Vizcarra debe hacer un esfuerzo de arte político. Debe lidiar con la oposición que le ha tocado. Debe gobernar a pesar de un Poder Legislativo con varios congresistas ineptos, blindadores de corruptos, corruptos, mentirosos, concesivos, lobbistas, infantiles y hasta delincuentes.

Con eso debe lidiar, como debe lidiar con ellos todo el país, que los eligió. La tarea no es fácil y solo un líder puede sacarnos del entrampamiento. La Constitución exige que ese líder sea Martín Vizcarra y que ese líder gobierne respetando los mandatos.

Yo creo que al Perú le hubiera ido mil veces mejor si Fujimori no alteraba los mandatos en 1992. Yo creo que al Perú le irá mil veces mejor si Vizcarra no altera los mandatos en el 2020.

Los fujimoristas nunca han renegado del golpe del 5 de abril de 1992. Han dicho que fue necesario, que fueron circunstancias especiales, que no se repetirá. ¿Con qué autoridad moral pueden decirle a Vizcarra que las circunstancias especiales no justifican ahora la alteración del orden constitucional?

En 1992 los no fujimoristas no aceptamos los argumentos de Fujimori. Éramos una porción minoritaria de la opinión pública. Después del golpe, en mi columna del 8 de abril escribí:

“Había, sí, corrupción y tontería, torpeza e ineficacia, cohecho y concusión. Pero todo eso podía y debía enfrentarse con los instrumentos legales vigentes.

Si el expresidente constitucional no podía resolver esos problemas con esos instrumentos, debió pensarlo dos veces antes de lanzarse a la aventura electoral”. (“Ojo”, columna Sacapica, Enterradores, 8.4.1992).

Casi se le puede decir lo mismo, hoy, a Vizcarra. ¿No postuló para ser vicepresidente? ¿No es función del vicepresidente remplazar al presidente y cumplir sus funciones cuando el caso lo requiere?
Debe hacerlo, está mandado a hacerlo.

El jefe del Estado puede proponer lo que quiera. No debe hacer propuestas, sin embargo, para modificar la Constitución por la puerta trasera de la presión popular.

No aceptemos la alteración del orden constitucional. La mayoría lo hizo en 1992. No lo hagamos hoy.

Leer comentarios ()

SubirIr aúltimas noticiasIr a Somos

Mantente siempre informado y disfruta de cientos de beneficios exclusivos del CLUB EL COMERCIO

¡SÉ PARTE DEL CLUB EL COMERCIO!

SUSCRÍBETE AQUÍ