No está en la agenda, por Rossana Echeandía
No está en la agenda, por Rossana Echeandía
Rossana Echeandía

Es una muletilla del Gobierno. Cada vez que algún periodista le pregunta al presidente o a alguno de los miembros del Ejecutivo sobre un asunto espinoso, ya sabemos la respuesta: “Eso no está en la agenda”. Nunca un “no” o un “sí” que evite las ambigüedades y defina con claridad temas de importancia para la tranquilidad social y de su propio gobierno.

Pasó con la supuesta aspiración de la primera dama de postular a la Presidencia de la República en el 2016. Después de haber dejado crecer el rumor, de haberlo alentado con respuestas evasivas, en junio pasado, ante las primeras alertas de que la caída de su popularidad iba en serio, salió a decir que ese asunto no estaba en la agenda. 

Ocurrió también hace poco más de un mes con el anunciado aumento del sueldo mínimo por parte del entonces presidente del Consejo de Ministros. La primera dama Nadine Heredia (ella otra vez) marcó el territorio con un contundente “eso no está en agenda” que a los pocos días fue repetido por el ministro de Economía, . Entre los dos empujaron al casi recién nombrado premier a una renuncia inevitable.

La semana pasada la frasecita volvió a ser pronunciada. El entusiasta nacionalista anunció que la señora Heredia comenzaría a viajar por el interior del país como presidenta de su partido; pero, inmediatamente, una mortificada salió a desmentirlo con el clásico “no está en agenda ninguna gira ni campaña de la esposa del presidente”. 

Curiosamente, cada vez que se pronuncia, la frase tiene alguna vinculación con Nadine Heredia y lo que ocurre después suele afectar seriamente la popularidad del presidente Humala. Ya le ha costado no solamente popularidad y un gabinete, sino también el riesgo de la censura para el nuevo equipo del gobierno.

En junio pasado Humala sufrió la primera caída de popularidad importante: perdió unos 8 puntos de un mes a otro. Fue entonces que se vio obligado a decir que la candidatura de su esposa no estaba en la agenda. De febrero a marzo últimos Humala ha perdido otros ocho puntos hasta tocar un triste 25% de popularidad después de haber arrancado su gestión con alrededor de 65%. Mientras tanto, su nivel de desaprobación, según la última encuesta de El Comercio realizada por Ipsos, va en aumento no solo en Lima (70%), sino también en el norte (71%), el centro (68%), el sur (81%) y el oriente (54%).

Obsesionado con decir qué no está en la agenda, el mandatario y su equipo se han olvidado de comunicar aquello que sí lo está. Su incapacidad de decir sí cuando es sí y no cuando es no es un factor que daña no solo la popularidad del mandatario, sino también frena sus reflejos para aprovechar los vientos que aún tiene a su favor.

El miércoles pasado, “” publicó un artículo con harto filo. Allí los analistas del diario estadounidense señalaron con toda claridad las terribles consecuencias no solo de la interferencia de la señora Heredia en el gobierno de su esposo, sino también la percepción (para usar otra palabreja que les encanta a los miembros del gobierno) de que quien realmente lleva la agenda es ella y no él. Tratándose de un diario extranjero, Humala no podrá decir que se trata de “una campaña asquerosa” contra su esposa porque le tienen miedo, tal como tan desafortunadamente sí dijo respecto a los medios peruanos.