“Los críticos dicen que si Biden gana las elecciones estadounidenses, la capacidad del BID de obtener un aumento de capital con fondos de los Estados Unidos estaría en peligro”. (Ilustración: Giovanni Tazza).
“Los críticos dicen que si Biden gana las elecciones estadounidenses, la capacidad del BID de obtener un aumento de capital con fondos de los Estados Unidos estaría en peligro”. (Ilustración: Giovanni Tazza).

El probable candidato demócrata ha entrado en la batalla por el control del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), oponiéndose a la nominación del cubanoamericano de línea dura contra las dictaduras de Cuba y Venezuela que ha sido nominado por el presidente estadounidense, , para encabezar la institución.

En respuesta a una pregunta que envié hace dos semanas, la campaña de Biden me dijo en un correo electrónico que este considera que el candidato de Trump para dirigir el BID, , es “demasiado ideológico” y “poco calificado” para el puesto.

La reciente nominación de Claver-Carone ha sido noticia en todo el hemisferio porque rompería con la tradición del banco desde su fundación en 1959 de ser dirigido por un funcionario de América Latina.

Claver-Carone es actualmente asesor de seguridad nacional de Trump para asuntos latinoamericanos y exfuncionario del Departamento del Tesoro.

Argentina se opone abiertamente a la nominación de Claver-Carone, y México podría respaldar la postura de Argentina. Varios expresidentes latinoamericanos –incluidos Ernesto Zedillo de México, Ricardo Lagos de Chile y Julio María Sanguinetti de Uruguay– han firmado una carta pública oponiéndose a la nominación de Claver-Carone.

La Unión Europea ha pedido oficialmente posponer las elecciones del BID hasta después de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre. Actualmente, la elección del BID está programada para el 12 y 13 de setiembre. Según funcionarios europeos, sería contraproducente tener a un partidario de Trump al frente del BID, con sede en Washington, si Biden gana las elecciones.

Los principales líderes demócratas en el Congreso de los Estados Unidos están divididos sobre el tema. El senador Bob Menéndez, el líder demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, ha apoyado la nominación de Claver-Carone, mientras que el senador Patrick Leahy, el líder demócrata en el Comité de Asignaciones del Senado, se ha opuesto.

Hasta ahora, Biden no había tomado una posición oficial sobre el tema. Pero el vocero de su campaña, Kevin Muñoz, me dijo que “el nominado de Trump para el BID es como la mayoría de sus nombramientos: demasiado ideológico, poco calificado y buscando un nuevo trabajo después de noviembre”.

Además de Estados Unidos –principal donante del BID–, Brasil y Colombia han dicho que apoyarán al candidato de Trump. Claver-Carone ha dicho que cuenta con el apoyo de al menos 15 países, lo que lo convertiría en el favorito para conseguir el puesto.

Pero los críticos dicen que si Biden gana las elecciones estadounidenses, la capacidad del BID de obtener un aumento de capital con fondos de los Estados Unidos estaría en peligro. No solo Biden, sino los demócratas en el Comité de Asignaciones del Senado, serían reacios a ayudar a Claver-Carone.

Mi opinión: no me preocupa mucho que Claver-Carone sea un crítico acérrimo de las dictaduras de Cuba y Venezuela. Al contrario, sería bueno que haya más funcionarios estadounidenses que exijan una mayor presión diplomática para lograr elecciones libres en ambos países.

Pero hay una cuestión práctica para apoyar una postergación de las elecciones del BID: la elección de Claver-Carone antes de las elecciones estadounidenses convertiría al banco en un blanco de la lucha política entre republicanos y demócratas, lo que probablemente paralizaría sus operaciones.

Es cierto que, si Biden gana las elecciones, podría pedir la renuncia de Claver-Carone y una nueva elección del BID. Pero eso tomaría muchos meses, en un momento en el que el BID necesita urgentemente fondos de emergencia para hacer frente a la crisis del COVID-19 en América Latina.

La región está pasando por su peor crisis económica en casi un siglo. Lo menos que necesita es que una de sus principales fuentes de fondos corra el riesgo de quedar paralizada por riñas políticas.


–Glosado y editado–

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