Fútbol mundial¿Es necesario que Lima tenga un sistema de alcantarillado y desfogue especial por las lluvias?
Lima soportó intensas lluvias en los últimos días, las cuales afectaron sobre todo algunos distritos y zonas. Como cada vez esta situación es más recurrente, ¿qué se debería hacer? Elizabeth Añaños y Elizabeth Silvestre dan sus perspectivas sobre el tema.
La lluvia no es distrital
Elizabeth Añaños Vega
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El Niño: oportunidad de gobernanza
Elizabeth Silvestre Espinoza
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Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

En Lima, una lluvia extraordinaria dura horas; la improvisación, décadas. Cada aniego reactiva el mismo ritual: motobombas, declaraciones de emergencia y autoridades discutiendo a quién pertenecía la pista. El agua, bastante más sensata, ignora los límites distritales.
El problema técnico no es la ausencia de alcantarillado sanitario, sino de drenaje pluvial: un sistema distinto, compuesto por superficies de captación, pendientes, sumideros, colectores, áreas de retención e infiltración, cauces y puntos seguros de descarga. Si estos elementos no se planifican como una red, la obra que protege una avenida puede trasladar la inundación al barrio vecino.
La norma ya reconoce esta lógica. El Decreto Legislativo 1356, modificado por la Ley 32389, obliga a incorporar drenaje pluvial en las inversiones desde la preinversión. Para las áreas urbanas consolidadas exige una implementación progresiva mediante un plan integral de drenaje pluvial aprobado por la municipalidad provincial, coordinado con los distritos y asistido técnicamente por el Ministerio de Vivienda. Es decir, la responsabilidad es compartida, pero no indistinta.
La municipalidad metropolitana debe conducir el sistema, definir cuencas, corredores, estándares y prioridades según el riesgo. Los municipios distritales deben identificar puntos críticos, ejecutar componentes locales y garantizar operación y mantenimiento. Al Ejecutivo le corresponde ejercer rectoría, financiar infraestructura estratégica y fortalecer capacidades.
Las pistas, veredas, espacios públicos, drenaje y saneamiento continúan tratándose como proyectos separados cuando deberían funcionar como activos estratégicos conectados. Cada sector atiende su pieza, pero ninguno garantiza el conjunto. Una calle rehabilitada sin drenaje es una inversión incompleta; un parque sin capacidad de infiltración, una oportunidad perdida.
Lima no carece únicamente de tuberías: carece de una política urbana de adaptación climática que vincule vivienda, movilidad, saneamiento, espacio público y gestión del riesgo. Mientras cada entidad defienda su pequeño ámbito, el agua seguirá demostrando que la ciudad es una sola. Y continuará cobrando el costo público de nuestra cómoda y persistente fragmentación institucional.
Los eventos de lluvias intensas en los últimos años han demostrado que Lima no es inmune a las inundaciones urbanas. Aunque la capital se encuentra en una región desértica, la variabilidad climática, los eventos de El Niño y el cambio climático están incrementando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos que afectan la infraestructura urbana, la movilidad y la seguridad de la población.
La experiencia reciente en Villa María del Triunfo ha mostrado que 7,2 milímetros de precipitación pueden ocasionar aniegos y acumulación de agua. Esta lluvia fue focalizada, pero si pasa en todos los distritos limeños, la situación puede ser similar. Por ello, resulta indispensable que Lima y los distritos más vulnerables tengan sistemas modernos de drenaje pluvial y desfogue de aguas en calles y avenidas. La acumulación de agua en vías urbanas no solo genera pérdidas económicas y congestión vehicular; puede afectar viviendas, establecimientos de salud, centros educativos y servicios básicos.
La necesidad de fortalecer el drenaje urbano es una tarea pendiente en el país; es un aspecto fundamental para reducir el riesgo de inundaciones y otros impactos asociados a eventos climáticos extremos en Lima Metropolitana y sus distritos, muchos de ellos vulnerables.
Sin embargo, la implementación de estas obras no debe recaer solo en los municipios distritales. Se requiere una responsabilidad compartida entre los distintos niveles de gobierno. Los municipios distritales deben encargarse del mantenimiento de la infraestructura local y de los sistemas de drenaje existentes. La Municipalidad Metropolitana de Lima debe liderar la planificación integral y la ejecución de proyectos de alcance metropolitano. Por su parte, el gobierno debe asumir el financiamiento y ejecución de las grandes obras estratégicas, y establecer políticas y lineamientos técnicos que garanticen una visión de largo plazo.
La pregunta ya no es si Lima necesita un sistema integral de drenaje pluvial, la pregunta es si queremos una ciudad preparada para los desafíos climáticos del futuro. Se resume en aspectos de gobernanza.











