WUF/ Entrevista
“Hay que entender cuáles son los espacios donde podemos realmente utilizar las mejores tecnologías al servicio del aprendizaje”
La CEO de Innova Schools, Aurelia Alvarado, analiza los retos de innovar en educación, el rol del Estado y por qué el acceso equitativo a la tecnología podría resultar clave para cerrar desigualdades en el Perú

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

A lo largo de su vida profesional, Aurelia Alvarado se ha enfocado en buscar la forma de innovar cada espacio por el que pasa. Así lo hizo durante los ocho años en los que ocupó distintos puestos dentro de Innova Schools y posteriormente como directora general de La Victoria Lab, el laboratorio de innovación del grupo Intercorp. Por ello, desde junio del año pasado, cuando asumió el cargo de CEO en la red de colegios más grande del Perú, su principal pregunta pasó a ser cómo hacerlo a gran escala.
A lo largo de su vida profesional, Aurelia Alvarado se ha enfocado en buscar la forma de innovar cada espacio por el que pasa. Así lo hizo durante los ocho años en los que ocupó distintos puestos dentro de Innova Schools y posteriormente como directora general de La Victoria Lab, el laboratorio de innovación del grupo Intercorp. Por ello, desde junio del año pasado, cuando asumió el cargo de CEO en la red de colegios más grande del Perú, su principal pregunta pasó a ser cómo hacerlo a gran escala.
Pero, ¿cómo una ingeniera industrial terminó tan involucrada en el sector educativo? Para ello debemos retroceder unos veinte años, cuando siendo estudiante de la Universidad de Lima asistió a una charla del reputado educador y científico Antonio Brack Egg.
“Para entonces él aún no era ministro del Ambiente y su charla se enfocó en cómo la ingeniería industrial podía tener impacto en las comunidades rurales. Ahí se encendió en mí este deseo por buscar cómo podía impactar en el desarrollo del Perú”, cuenta Alvarado desde su despacho en las oficinas de Innova Schools.
- El impacto fue tal que se inscribió para participar de un voluntariado en Madre de Dios...
Así es. Tenía 23 años, acababa de graduarme y quería entender realmente cuán desigual era el acceso a las oportunidades en el Perú. Encontré una ONG que trabajaba en Salvación, capital de la provincia del Manu, y me apunté.
- ¿Cuál fue su primera sorpresa?
En general fue una experiencia que me cambió no solo desde el lado profesional sino también desde lo personal. Para llegar viajé 10 horas en camión desde Cusco y luego otras 6 horas en bote. Había agua con las justas, la luz llegaba solo en algunos momentos del día y me impactó mucho ver la calidad de las escuelas. Yo trabajaba en dos programas, uno dedicar al reforzamiento nutricional de las familias y otro al reforzamiento educativos de los niños en escuelas públicas. Yo recibía a los niños después de clases y los conducía a un centro de reforzamiento escolar, ahí encontré maestros espectaculares, con mucha pasión pero que trabajaban bajo condiciones super duras.
- ¿Todas las sorpresas fueron negativas?
No, me impactó positivamente lo felices que eran los niños porque vivían rodeados de naturaleza y formaban parte de familias muy abocadas a ellos. Siempre recuerdo a Yerson, un niño de cinco años muy apasionado, inteligente, con muchas ganas y cuya madre, Nilda, lo cuidaba muchísimo. Pero claro, las herramientas que le podían dar para que se desarrolle eran bastante limitadas.
- ¿Qué pasó tras su paso como voluntaria?
Tuve que volver a Lima para seguir trabajando en mi campo mientras me preparaba para hacer mi maestría. Como ya tenía claro que quería entrar al campo educativo decidí hacer un MBA con enfoque en innovación social. A mi regreso conecté con Innova Schools. Una de las mayores enseñanzas de esa primera etapa fue gracias a Jorge Yzusqui, fundador de la red, quien me permitió ver a la educación de una forma muy sistémica y de lo que significa realmente tomas decisiones en aras de una mejora para el estudiante.
- ¿Y el modelo que tienen ustedes se puede escalar a nivel nación?
Sí. En nuestro caso el escalamiento fue apasionante pero al mismo tiempo retador porque hay que buscar el equilibrio constante entre la visión común y mantener la autonomía o flexibilidad para adaptarnos al contexto de las diferentes partes del país. Lo que sucede en Pucallpa es muy distinto a lo que pasa en Tacna o Piura. Tener eso en mente nos llevó, por ejemplo a recibir un premio dentro de los Top 10 colegios del mundo con el proyecto Taricalovers enfocado en la conservación de estas tortugas en Ucayali.
- En una columna publicada en El Comercio en el 2020 hablaba sobre tres dimensiones que debían cambiar para reinventar la educación: la regulatoria, la base tecnológica y la competencial. ¿Hemos logrado cambiar alguna en estos años o se han sumado más dimensiones?
Me siguen pareciendo absolutamente relevantes. Incluso creo que la base tecnológica se ha exacerbado aun más. Lo que sucede con la Inteligencia Artifical, por ejemplo, creo que será muy positivo siempre y cuando logremos hacer que todos tengan acceso a ella. Si no logramos democratizar el acceso a la Inteligencia Artificial solo se generarán más brechas.
- ¿Y sobre las demás dimensiones?
La competencial sigue siendo evidente. Nosotros tenemos algo llamado el sello Innova, que es el marco de competencias y atributos que buscamos en los estudiantes. Eso marca qué tipo de estudiante queremos poner en el mundo para que destaque en la vida real. Ese marco debe estar igual de presente en el sector público y en todas las instituciones privadas, pero considero que aún no es tanto así. Y sobre la última, la regulatoria, creo que ahí lamentablemente la pandemia nos pegó duro en muchos sentidos y no logramos avanzar en términos regulatorios.
- ¿Qué tan buen o mal aliado es el Estado al momento de innovar en educación?
Ahorita, lamentablemente, estamos todavía en un momento donde el sector público está muy enfocado en realmente sacar adelante temas que dejó la pandemia como las demandas socioemocionales. Yo creo que el tema de innovación todavía no es algo tan fácil de conseguir en un ente tan grande. Más allá de calificarlos como buen o mal aliado creo que la mentalidad debe enfocarse en ver cómo desde los diferentes sectores podemos trabajar de manera colaborativa teniendo al estudiante siempre al centro.
- En una entrevista del 2023 con Economía de El Comercio comentaba que la innovación es muy difícil de medir y que se debe pensar en su impacto a mediano y largo plazo, ¿eso complica aún más apostar por ella??
Siempre hay una tensión ahí obviamente porque las empresas tienen a veces más incentivos de corto plazo y la innovación efectivamente a veces demora. Si bien es difícil medir la innovación, sí creo que hay formas de realmente mostrar valor en el corto plazo. Una forma es tener programas piloto y ver el feedback de los usuarios, porque eso se puede cuantificar para determinar su valor. Para ello se necesita de líderes que crean en el valor de lo que están haciendo, epro también ser súper consecuentes y si no funciona rápidamente retirarlas. No todas las innovaciones serán positivas o tendrán gran impacto para probar un nuevo proceso.
- Mencionaba a la Inteligencia Artificial, ¿cómo manejan el desafío de implementar algo cuyo impacto aún es desconocido para todos?
Si bien aún no hay pruebas concretas sobre el impacto positivo de la Inteligencia Artificial en el sector educativo, eso no quiere decir que vamos a dejar de usarla. Creo que hay que entender cuáles son los espacios donde podemos realmente utilizar las mejores tecnologías del mundo al servicio del aprendizaje. Nosotros la empleamos actualmente al servicio de los equipos administrativos y docentes por temas de eficiencia. En el aula tenemos plataformas educativas y algunas de ellas ya están introduciendo a la IA de forma paulatina, asegurándonos de medirla rigurosamente. Uno de los cuidados principales que tenemos al respecto es el uso ético de la tecnología en sí.
- Imagine que es una ministra con poderes ilimitados, ¿por dónde iniciaría una reforma educativa en el Perú?
Yo trabajaría en dos temas. Uno estaría enfocado en nuestros docentes, su desarrollo es super importante porque son finalmente ellos y ellas quienes están cada día con los estudiantes. No solo hablo de un trabajo de competencias técnicas sino también del lado socioemocional. Y el segundo sería el tema de infraestructura. Creo que las condiciones son muy necesarias para que un estudiante vaya contento a la escuela, que se sienta en un espacio de bienestar, de seguridad. Un gran ejemplo son las nuevas escuelas del Bicentenario, son un gran ejemplo de que se pueden hacer las cosas bien.
- ¿Y en cuanto a las zonas más remotas y carentes del país? ¿Cómo podemos mejorar la educación ahí?
Sin duda el sector público es el que probablemente más conozca de esta realidad, pero aún así yo creo que trabajar colaborativamente es súper importante. Considero que se pueden llevar adelante iniciativas como Asociaciones Público-Privadas que permitan llevar educación de calidad a los sectores más vulnerables. Se pueden probar modelos híbridos en sectores donde los alumnos deben caminar dos o tres horas solo para llegar a la escuela, por lo que infraestructura y conectividad son los no negociables para realmente llevar educación de calidad a las zonas más vulnerables.









