Caída de un cacicazgo

“Un estudio podría demostrar que se gastan más energías en conseguir las prisiones cautelares que en las investigaciones propiamente dichas”.

    Ricardo Uceda
    Por

    Periodista

    “Un estudio podría demostrar que se gastan más energías en conseguir las prisiones cautelares que en las investigaciones propiamente dichas”. (ilustración: Víctor Aguilar Rúa)
    “Un estudio podría demostrar que se gastan más energías en conseguir las prisiones cautelares que en las investigaciones propiamente dichas”. (ilustración: Víctor Aguilar Rúa)

    La creación del Equipo Especial de Fiscales contra la Corrupción del Poder (Eficcop) se hizo para concentrar fuerzas en la persecución de delitos de influyentes autoridades del Estado. Debía ser capaz de investigar a miembros del Gobierno o el Congreso. Dos años y medio después, la fiscal de la Nación, Delia Espinoza, ha rebajado su estatus. Ya no le reportará a ella, sino a Laura Escalante, coordinadora del subsistema especializado en corrupción de funcionarios. Sus tres principales magistrados fueron desplazados a otras áreas, comenzando por la líder, Marita Barreto. Aunque Espinoza, dorando la píldora, dijo que el Eficcop no ha sido desactivado, en la práctica sí lo está. Es importante saber por qué.

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