"Estas dos columnas son un intento de evaluación informada sobre lo que se viene, cosa que en el Perú puede ser suicida". (Ilustración: Giovanni Tazza)
"Estas dos columnas son un intento de evaluación informada sobre lo que se viene, cosa que en el Perú puede ser suicida". (Ilustración: Giovanni Tazza)
Eduardo  Dargent

Politólogo, PUCP

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La semana pasada discutía sobre la continuidad desde el 2001 de un bastión electoral de derecha en Lima. Unidad Nacional en dos ocasiones y el vehículo electoral elegido por en otras dos representaron este espacio. La dificultad de esas candidaturas por salir de Lima no debería llevar a minimizar que ha sido su base más fiel y le ofrece una plataforma sobre la cual construir apoyo.

Esta semana me enfoco en otro voto regional que ha atraído más atención: el sur (Apurimac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica y Puno) y su apoyo consistente desde el 2006 a una candidatura crítica al modelo económico. Si bien desde la Constituyente de 1978 vemos en el sur un voto importante de izquierda, la región ha variado bastante en sus apoyos al decantarse por Belaunde en 1980, García en 1985, Fujimori en los noventa (tanto en su versión anti-Fredemo como de derecha autoritaria popular) y Toledo 2001. Es desde el 2006 que se observa una hegemonía de este voto crítico de izquierda.

Algunas cifras de los mismos lugares a través del tiempo para mostrar el peso de este bastión (cortesía del amigable blog electoral de Fernando Tuesta). En el 2006 Humala dominó en Ayacucho (62,7%), Cusco (57,2%) y Puno (51,6%), muy por encima de su 30,6% nacional. Las provincias de Cangallo (67,5%) en Ayacucho y Acomayo (70%) en Cusco son ejemplos claros de esta hegemonía. En el 2011, Humala, más moderado y creciendo más lentamente, repite: Ayacucho (58%), Cusco (62%) y Puno (62,7%) votaron por encima de su promedio nacional (31,7). Cangallo (74,3%) y Acomayo (79,2%) siempre arriba.

, con una austera campaña, creció dos semanas antes de la elección del 2016 para quedar tercera y dominar el sur, aunque menos exitosa que Humala tanto en la región como para llegar a otros espacios del territorio. Ayacucho (52,8%), Cusco (46,6%) y Puno (38,6%) estuvieron muy por encima de su voto nacional de 18,8%. Cangallo (74%) y Acomayo (69%) otra vez por lo alto.

Hoy Mendoza tiene 9% a nivel nacional según el IEP y 5% según Ipsos, con mejores cifras en el sur, pero todavía lejos de su voto del 2016. ¿Ella u otra fuerza de izquierda ganará el sur en bloque?

Decía la semana pasada que me inclino a pensar que en esta elección no surgirá ese voto de derecha limeño, con consecuencias negativas para su representación en el Congreso. La fragmentación de sus candidaturas, la caída de PPK y la posición de George Forsyth, que sin ser la misma derecha se le parece, limitan a esa derecha promercado. Puede que al final el elector coordine y levante a un candidato, pero parece complicado.

¿Le puede pasar algo similar a la izquierda de Mendoza? Me parece menos probable, les soy franco. Una opción de izquierda más dura que eclipse a Mendoza, como la que, de poder postular, sería la candidatura de Antauro Humala, parece ya difícil. Las otras opciones izquierdistas, o que sin serlo compiten por similares electores (Frepap), parecen menos atractivas como para fragmentar el voto en el sur. Tampoco aparecen opciones centristas fuertes para la región, como fue en su momento Toledo, que roben votos.

El problema de Mendoza, creo, será el del 2016: ¿cómo salir de este espacio y llegar a otros? Por ello, sería muy prematuro concluir que el sur le alcance para llegar a segunda vuelta. Pero dados los antecedentes y la situación de sus competidores, creo que tendrá su bastión en el sur y será una de las jugadoras importantes en primera vuelta. Y si esto es así, resulta más irracional la fragmentación de la derecha.

Estas dos columnas son un intento de evaluación informada sobre lo que se viene, cosa que en el Perú puede ser suicida. En unos meses veremos qué pasó con el voto de Lima y el sur. Y ustedes tendrán estas columnas para discutir los aciertos y errores del diagnóstico.