El auspicioso debut en la opinión pública del gobierno de Keiko Fujimori (60% de aprobación, según Datum-El Comercio, 9/7/2026) y las positivas acciones y nombramientos sectoriales en el MEF y el Ministerio de Trabajo han marcado la semana política pasada.
Poniendo la cifra en perspectiva histórica, los números de Fujimori se parecen a los de la mayoría de sus predecesores, salvo su distancia de los de Alejandro Toledo (74%), pero muy superiores a los de Pedro Castillo (39%). Su rechazo (24%), en cambio, es solo superado por el de este último (41%).
Destaca, además, el pico juvenil en la aprobación de la jefa del Estado: 71% entre los jóvenes de 18 a 24 años. En el mismo grupo etario, la intención de voto de Fujimori en la última medición de Datum, previa a la segunda vuelta, fue de 43,6%. Es posible concluir que su respaldo ha crecido en más de 25 puntos porcentuales.
Los nombramientos, en tanto, son una noticia positiva, no solo por el perfil de los profesionales hoy a cargo, sino, principalmente, por las señales que proyectan. En el MEF, a las confirmaciones de los nominados por el Ejecutivo al BCR, se suma la designación de César Luna Victoria en la Sunat, quien debería romper el ciclo de precariedad en este importante organismo.
En tanto, en el sector Trabajo, los nombres de Juan Carlos Paz e Hilda Sandoval en los viceministerios de Promoción del Empleo y Trabajo, respectivamente, deberían devolverle al portafolio el prestigio que merece, dado su importante rol en la actividad productiva. Sandoval, además, toma el interinato de Essalud, otra víctima institucional de los recientes años de desbarajuste.
Así parecieran despejarse, al menos por ahora, los malos augurios de quienes avizoraban que Fujimori no tendría un minuto de respiro. Pero, como no todo es necesariamente uniforme, no debe descartarse que haya nombramientos que podrían generar recelos justificados.
Tampoco debe perderse de vista que este positivo inicio de Fujimori viene auspiciado por la incapacidad de la oposición para consolidarse. En efecto, Juntos por el Perú, por mencionar al otro protagonista de la segunda vuelta, debuta en este Parlamento empeñando tempranamente su prestigio al defender al legislador Julián Pérez Mallqui, denunciado por violencia física.
Sin embargo, su excandidato presidencial es percibido por la mayoría de los encuestados como el líder de la oposición (56%), muy por encima de sus aliados de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, que no llegan a los dos dígitos (Nieto, 9%; Belmont, 8%; y López Chau, 5%).
Como sea, gobernar no es un ejercicio solitario ni, mucho menos, por tiempo indefinido. Como bien reza el dicho: “Se necesitan dos para bailar el tango”. ¿Cuánto tiempo esperaremos hasta que la oposición coja el ritmo?
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