Donde, luego de una década de retraso, se está por concluir la línea 2 del metro de Lima, que ha costado una millonada y que llegará al aeropuerto Jorge Chávez, pero no al actual, sino al que está poblado de fantasmas. Ello pese a que se pudo hacer el cambio a tiempo. Donde cualquier alternativa que se apruebe para subsanar el absurdo implicará mucho dinero público y bastante tiempo para ejecutarse.
Donde un exalcalde de Lima viola la Constitución dos veces: primero, renunciando a asumir su senaduría y, después, usando una artimaña para volver a postular, pese a la prohibición. Donde la ‘sanción’ para el tramposo es estar primero en la encuesta de Ipsos sobre intención de voto para Lima.
Donde demasiados olvidan que la “potencia mundial” es la ciudad con el peor tránsito de América Latina. Que tiene trenes dados de baja que fueron traídos por no poco precio y que, al no tener rieles ni estaciones, se oxidan en un canchón. Que continuó el zanjón del ‘Tucán’, pero en el suyo los vehículos paran en semáforos y los peatones cruzan por muy espaciados puentes Bailey. Donde la capital de la República está endeudada hasta el cuello por sus frívolos caprichos.
Donde una recién electa presidenta sostiene que los gobiernos anteriores destruyeron el país, pero que un olvido, seguramente involuntario, le impide incluir su contribución a ese resultado. Pero que, pensando así, recicló en su Gabinete a no pocos ministros y altos funcionarios que, según ella, habrían sido parte de los que nos arruinaron.
Donde un excelente comentarista deportivo va de ministro de Cultura, un exministro de Energía y Minas dirige Defensa y un excomandante general del Ejército asume Interior.
Donde varios políticos que hasta hace muy poco expresaban su frontal rechazo a la presidenta hoy ostentan con orgullo el fajín que ella les puso.
Donde un canciller que, cuando era candidato a la presidencia, sostenía que era inaceptable que una condenada por golpista se asilara en México, ahora reivindica como primera medida importante de su gestión la autorización para que salga del país.
Donde un correcto ministro de Economía y Finanzas pedirá al Tribunal Constitucional que declare inconstitucionales las normas que aprobaron gratificaciones para los CAS, así como la ‘cédula viva’ para profesores y militares, implicando S/6.500 millones del presupuesto del 2026 y S/15.000 millones del 2027, mermando muchísimo los gastos de inversión en un país que tanto los necesita (¿aceptarán los poderosos “afectados” que les quiten lo que ya les dieron?).
Donde esas normas fueron posibles porque ese mismo tribunal autorizó al Congreso a tener iniciativa de gasto. Donde las barbaridades mencionadas permitieron a ambos obtener los votos que les permitieron pasar a la segunda vuelta –ella beneficiándose solo un poquito más que él–.
Donde las autoridades de Piura no invirtieron el presupuesto que tenían para la prevención de El Niño global, con lo que ya es tarde para evitar estragos y muertes.
Donde la población se ilusiona con que los militares pueden multiplicarse como los panes de Cristo, los que solo estarían esperando que se les indique qué hacer. Donde se olvida que ellos se forman como militares y no como policías, agentes penitenciarios o policías de frontera. Donde se deja de lado que los uniformados tienen también como misión la protección de la población cuando hay desastres naturales y que un Niño tan poderoso, que puede hacer chichirimico al país, ya está tocándoles la puerta. Donde un ministro del Interior lanza un plan Escudo para proteger a los transportistas y este es agujereado a balazos el primer día.
Todas estas cosas había una vez, cuando vivíamos en un país al revés.