El secretario lapidario

El que ha salido a lanzar piedras ha sido en realidad el vocero presidencial.

    Mario Ghibellini
    Por

    Periodista

    El que ha salido a lanzar piedras ha sido en realidad el vocero presidencial. (ilustración: Víctor Aguilar Rúa)
    El que ha salido a lanzar piedras ha sido en realidad el vocero presidencial. (ilustración: Víctor Aguilar Rúa)

    La reaparición pública del vocero del despacho presidencial, Fredy Hinojosa, a principios de esta semana, fue una noticia tranquilizadora. Con la ojeriza que parecía haberle cogido el premier Gustavo Adrianzén por andarle robando protagonismo a la hora de hacer anuncios oficiales, muchos temían por su suerte. Tras el alivio de comprobar que continuaba gozando de buena salud, sin embargo, empezó para quienes seguíamos su presentación una preocupación distinta, relacionada más bien con el discursito que se estaba echando para la ocasión. El funcionario, habitualmente tan circunspecto, estaba esta vez cargando contra los medios que habían reportado la áspera despedida que algunos pobladores de Sullana les dispensaron el pasado 5 de setiembre a la presidente Dina Boluarte y a su comitiva tras su visita a esa localidad. Hinojosa, concretamente, estaba haciendo un llamado al Ministerio Público para que “pueda actuar contra quienes pretenden alterar la verdad de los hechos”. Según él, lo reportado por una corresponsal de Canal N con respecto al fin de fiesta de esa visita era “absolutamente falso”. “Repito una vez más y me consta, ya que estuve presente, que todas las actividades en Piura se han desarrollado con absoluta normalidad”, sentenció. Y, claro, de algún modo tenía razón, pues de un tiempo a esta parte lo normal es que a la gobernante la pifien por donde va. Pero, en realidad, lo que él intentaba contarle a quien quisiera escucharlo era que a su jefecita nadie la había despedido de la mentada provincia piurana con cajas destempladas. Las imágenes, no obstante, están ahí. Y, también, el dato de que personas insatisfechas con la situación de la inseguridad y con las carencias de los servicios de agua y desagüe en el lugar, así como algunos deudos de quienes perdieron la vida en las protestas de fines del 2022 y principios del 2023, persiguieron entre gritos y arrojando piedras a la comitiva de la mandataria cuando se retiraba. Una circunstancia ciertamente condenable, pero no por ello susceptible de ser negada.

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