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Las goleadoras, por Daniela Meneses

“El Mundial de Fútbol Femenino que está teniendo lugar en Francia ha dado pie a diversas conversaciones sobre el avance que todavía falta para lograr la igualdad en este deporte”.

Daniela Meneses Periodista y abogada

Mundial de Fútbol Femenino

“Evaluar la actitud de las mujeres allí donde los estereotipos también están jugando un papel es difícil”. (Foto: AFP)

“El fútbol femenino se ha desarrollado frecuentemente en líneas paralelas al feminismo, sus períodos de crecimiento invariablemente coincidiendo con las olas de mayor emancipación”. La frase es de un artículo publicado este mes en “The Guardian”, que explora el cambio que ha sufrido el deporte. En los años 20, por ejemplo, la federación inglesa prohibió el juego de mujeres en campos afiliados. Países como Alemania, Francia, Noruega y Brasil tuvieron normas similares en posteriores décadas. Tan tarde como 1955, la federación de la República Federal Alemana hablaba de la prohibición como una defensa de la feminidad: “Este deporte agresivo es esencialmente ajeno a la naturaleza de la mujer […]. En la pelea por la pelota, la gracia femenina desaparece, el cuerpo y el alma inevitablemente sufrirán daño.”

Este año, el Mundial de Fútbol Femenino que está teniendo lugar en Francia ha dado pie a diversas conversaciones sobre el avance que todavía falta para lograr la igualdad en este deporte. Se viene debatiendo, por ejemplo, sobre el salario de las mujeres, el apoyo que reciben de las federaciones e incluso qué significa que las jugadoras sean tan criticadas por jugar con maquillaje.

Entre todos estos debates, uno ha llamado particularmente mi atención: aquel que se preguntaba por la conducta de las jugadoras de los Estados Unidos luego de ganarle 13 a 0 a Tailandia. Muchos jugadores y analistas consideraron que la celebración fue demasiado fuerte, y que se trató de una actitud antideportiva. La futbolista Kaylyn Kyle dijo, por ejemplo: “Entiendo perfectamente la pasión y pienso, como canadiense, que nosotros nunca, nunca pensaríamos hacer algo así […]. En mi opinión, es poco respetuoso”. Los defensores de las seleccionadas, en cambio, resaltaban que no se trataba de un partido cualquiera entre amigos, que era el Mundial, que querían celebrar cada gol…

...y también achacaban el asunto al sexismo. En un mensaje que ha sido compartido más de diez mil veces, la ex seleccionada estadounidense y ganadora del Mundial Abby Wambach se preguntó en Twitter si le dirían a un equipo de hombres que no celebre. Y, en una columna en el “Washington Post”, la profesora de sociología Rachel Allison decía que “se les pide a las mujeres, mucho más que a los hombres, que controlen sus emociones y que demuestren ‘clase’ mientras compiten en el deporte”.

La pregunta por la pertinencia de celebrar cada gol de un 13 a 0 es un problema complejo, para el que probablemente habrá opiniones divididas en cualquier situación. Después de todo, no se trata de un asunto para el que existan reglas escritas. Pero cuando a este problema se le suma el género, el tema se vuelve aun más difícil. ¿Qué hacer cuando no podemos negar que existen estereotipos de cómo deben comportarse las mujeres que están empañando las opiniones sobre este asunto en muchos, pero tampoco podemos negar que es válido creer que si este hubiera sido un partido de hombres tendríamos la misma opinión? ¿Qué hacer cuando no podemos negar que existen los estereotipos, pero tampoco podemos negar que en el fútbol las discusiones sobre actitudes anti-deportivas son importantes?

¿Qué hacer cuando en este caso, además, la diferencia entre los equipos de Estados Unidos y Tailandia era abismal? Si la selección alemana de fútbol masculino le metiera 13 goles a un equipo muy malo, y celebrara cada gol, ¿no sería legítimo sentirnos incómodos y criticarlos?

“¿El sexismo tuvo que ver en la crítica que recibió Estados Unidos […]? Absolutamente. ¿Eso significa que nada de la crítica es válida? Absolutamente no”, decía la columnista de “The Guardian” Arwa Mahdawi. Y en el “New York Times”, la escritora Mona Eltahawy cuestionaba la lógica usada por algunas defensoras de la selección estadounidense de pensar que “si los hombres pueden humillar a sus oponentes, también podemos hacerlo nosotras”. “Me han preguntado cómo hubiera reaccionado si el equipo de hombres se hubiera deleitado en la humillación de un oponente mucho más débil. Los hombres no son mi modelo. Primero, porque el equipo de hombres estadounidense nunca ha sido tan dominante como el equipo de mujeres en el fútbol […]. Pero, más importante, no quiero que el equipo de mujeres estadounidense sea mejor que el de los hombres. Quiero que sea libre de lo que se espera de ellos”.

Evaluar la actitud de las mujeres allí donde los estereotipos también están jugando un papel es difícil. Implica el ejercicio de intentar separar lo que puede parecer inseparable. Sin embargo, este es un ejercicio importante, porque si no, nos arriesgamos a caer en un doble estándar, y defender a las mujeres solo por el hecho de serlo. Esto no significa que el sexismo no exista en el fútbol, porque existe y cuánto (para no ir muy lejos, en este mismo partido también se le criticó a Estados Unidos por meter demasiados goles…). Significa solamente que sí, que las mujeres también se equivocan.

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