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Juventud sin tesoro
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Casi por donde se le mire, la economía peruana ha tenido un buen desempeño este año. PBI, inflación, tipo de cambio, exportaciones, empleo total, y muchas otras variables claves apuntan a un crecimiento saludable de la actividad productiva.
Pero hay algunas excepciones. Y una de las más notables es el bajo dinamismo del empleo juvenil en la capital y en otras ciudades del país. Según un informe publicado ayer en el diario El Comercio por el Instituto Peruano de Economía (IPE), por ejemplo, el empleo de personas entre 15 y 29 años en Lima Metropolitana acumula cuatro años de caída. Respecto del 2019, el número de trabajadores de este rango etario es 11% menor (165.000 menos trabajadores). Además, entre quienes sí trabajan, los ingresos reales han mejorado bastante menos que los de sus pares de mayor edad. Sus ratios de informalidad son también mucho mayores.
La situación es grave por diversos motivos. Varios estudios apuntan a que el desempeño laboral de los jóvenes durante sus primeros años luego de los estudios marca significativamente su trayectoria de ingresos en el largo plazo. Es decir, quienes pueden aprovechar esos años iniciales de aprendizaje están luego en una mucho mejor posición para el resto de su vida laboral. En segundo lugar, en contextos de desempleo juvenil y baja capacidad estatal en materia de seguridad ciudadana, la participación en actividades delictivas se convierte en una alternativa fácil para muchachos sin mucho que hacer. El avance de la inteligencia artificial hace el panorama aún más complejo: de acuerdo con el mismo informe del IPE, casi uno de cada cinco jóvenes tiene un puesto de trabajo en riesgo de ser reemplazado por la inteligencia artificial generativa, más que otros rangos de edad.
Si el siguiente gobierno en serio quiere dejar encaminado el país hacia un futuro más próspero, es difícil pensar en una estrategia más efectiva que aumentar las competencias y posibilidades de los trabajadores jóvenes hoy. En un par de décadas, cuando el bono poblacional que disfruta actualmente el Perú haya pasado para ya no volver, se recordará esta etapa como el último momento en el que se pudo reaccionar. Las siguientes generaciones deben tener la posibilidad de crecer y tener éxito en su propio país, sin necesidad de mirar fuera de las fronteras. Para millones de jóvenes, eso se ve hoy menos probable.

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