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La primera boda humanista del Perú: un nuevo camino para celebrar el amor
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La primera boda humanista del Perú: un nuevo camino para celebrar el amor

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El sábado 8 de noviembre de 2025 ocurrió algo sin precedentes en un país donde los rituales públicos siguen siendo dominados por los discursos religiosos y las ceremonias civiles rígidas. Ese día se celebró en Lima la primera boda humanista del Perú, una ceremonia basada en valores éticos universales, autonomía personal y libertad de conciencia. Tuve el honor de acompañar a Paola Veliz, cantautora peruana, y a Raúl Torres, director de la Sociedad Secular Humanista del Perú (SSH), quienes eligieron este formato porque ningún rito existente representaba auténticamente su forma de ver el mundo. Así fue como, conforme a mis funciones como presidente de la SSH y con ayuda de los novios, redactamos el guion para la boda que comienza así: “Nos reúne algo profundamente humano: la capacidad de cada persona de darle sentido a su vida y de construirla juntos. Hoy celebramos precisamente eso: el amor y el compromiso de dos personas que, en plena libertad, han elegido unirse para cimentar un futuro compartido.”

Uno de los momentos más emotivos fue el intercambio de votos personalizados, “compromisos nacidos del corazón, de la experiencia y del deseo de seguir eligiéndose cada día.” Se mencionó que el amor es profundamente humano y que no nace de la perfección, sino del deseo de construir un camino juntos. Se citó a Carl Sagan: “El amor es una forma de cuidarnos los unos a los otros en un universo que, en gran medida, es indiferente a nosotros.”

Finalmente, se realizó el Ritual de la Arena que representa la unión sin renuncia individual: “Cada uno de ustedes sostiene un color distinto de arena, símbolo de sus caminos personales: sus historias y sus sueños. Al verterlas juntas en esta urna de vidrio, los colores se entrelazan y crean una nueva forma, única e imposible de separar.” A diferencia de las ceremonias preestablecidas, una boda humanista se diseña junto a la pareja que eligen sus rituales, incorporando su historia y sus valores.

Con esta primera boda humanista se marca el inicio de una práctica que recién ahora encuentra cabida en el Perú, ofreciendo por primera vez a las parejas no creyentes una alternativa simbólica y personalizada para afirmar su compromiso, sin la necesidad de recurrir a instituciones confesionales ni limitarse únicamente a una ceremonia municipal de carácter administrativo.

Pero los casamientos humanistas no surgieron aquí, sino hace más de un siglo. La primera boda simbólica documentada fue realizada por la Union of Ethical Societies en 1899 en Londres. Su propósito era crear ritos basados en valores humanos compartidos y no en doctrinas sobrenaturales. Con el tiempo, estas ceremonias se multiplicaron hasta alcanzar un reconocimiento histórico en Escocia, donde el 18 de junio de 2005 se celebró la primera boda humanista con valor legal, abriendo camino a miles de matrimonios oficiales en Irlanda, Noruega, Islandia y regiones de Estados Unidos.

En el Perú, las ceremonias humanistas brillan por su ausencia. Somos una nación donde la libertad de creencias está protegida constitucionalmente, pero las opciones simbólicas para celebrar el amor siguen restringidas a dos formatos: uno religioso y otro estrictamente civil. El matrimonio administrativo genera validez legal, pero carece de profundidad humana. La ceremonia religiosa ofrece solemnidad, pero es inadecuada para los cuatro millones de peruanos sin afiliación religiosa.

La boda humanista busca llenar ese vacío. No pretende reemplazar al matrimonio civil ni competir con tradiciones religiosas; más bien afirma que la diversidad es un derecho, no una amenaza. La discusión no es jurídica. El matrimonio civil seguirá siendo la vía legal. La discusión es cultural y democrática: reconocer que las personas agnósticas y ateas tienen derecho a celebrar su vida según sus valores.

El Perú abrió una puerta. Ahora depende de nosotros no cerrarla. Si aspiramos a una sociedad plural y moderna, debemos admitir que la vida humana es más rica que cualquier dogma. El amor entre no creyentes merece ser celebrado desde la razón, la igualdad y el respeto mutuo. Porque una democracia madura no se mide por cuántos piensan igual, sino por cuán libres son quienes piensan distinto.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Víctor García-Belaunde Velarde es Psicólogo, filósofo y eticista

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