"Trabajo", por Milagros Leiva
"Trabajo", por Milagros Leiva
Redacción EC

Los paralelos con el fútbol son infinitos. Nuestra historia, por ejemplo, también se resuelve en una cancha y solo depende de nosotros jugar el partido de la vida de manera limpia. No voy a negar que al igual que el ‘Pistolero’ Luis Suárez tengo mis ataques de impotencia y de rabia (sobre todo con ciertos personajes caraduras) y seguramente más de una vez he querido morder de puro descontrol, pero desde pequeña he aprendido que así no se juega. Quien nunca haya querido morder, tirar un puñetazo en la pared o romper papeles de pura bronca que levante la mano. ¿Existe alguno?

Llantos de pena por derrotas he tenido y muchos. Quizá por eso los apasionados nos hemos identificado con las lágrimas del gran volante colombiano James Rodríguez, quien mereció el Balón de Oro antes que Lionel Messi. Ganas de correr detrás de los sueños sin cansarme, sin tirar la toalla, también tengo y por eso presumo que todos los soñadores queremos emular a Arjen Robben, el talentoso holandés que lo entrega todo, que nunca deja de correr, que lucha hasta el pitazo final. Su duelo por no llegar a la final ha sido compartido por unanimidad. Robben también mereció el balón antes que Messi.
 
Detesto la teatralidad, la victimización premeditada. Cada vez que un jugador se tira y exagera más de la cuenta me pico y quiero meterle tarjeta roja por exagerado. También me irrita que un equipo que ha jugado mal durante todo el Mundial al final se crea con tanto derecho a ganar que incluso se quite la medalla del segundo lugar casi con desprecio. Quiero creer que es por la pena mal llevada. Lo que sí no acepto es la burla en la derrota, la ‘cacha’, la ‘sacapica’ malsana. Por eso celebro que haya ganado Alemania, porque cuando le dio tremenda paliza al legendario Brasil no se burló ni insultó. Los alemanes trabajaron tanto para alcanzar la victoria que no tenían tiempo para el picapica, lo único que buscaban era meter todos los goles que pudieran. Después del 7 a 1 lo único que pidieron fue respeto a la historia de Brasil. No pienso lo mismo de la prensa argentina, de los hinchas argentinos; se mofaron con tanta crueldad de los brasileños que hoy reciben su propia medicina en un titular: “Décime qué se siente ahora”, le preguntan en Brasil. La burla ‘karmea’. 

En este Mundial la mejor lección ha sido un regalo del equipo alemán. En la vida reduces las posibilidades del fracaso solo si trabajas al máximo y Alemania lo ha demostrado. Ya lo dijo Joachim Löw: el triunfo es el resultado de diez años de absoluta disciplina en torno a un objetivo. Los premios no llegan por la genialidad de un jugador o porque la luna esté en cuarto creciente, los triunfos se consiguen si se trabaja con perseverancia. Alemania lo hizo en silencio, concentrada, disciplinada, absolutamente enfocada. Alemania entrenó y entrenó sin aspavientos. ¿El resultado? Hoy está ocupada celebrando su cuarta copa mundial.