Federico Salazar

El está en guerra. “No hay pruebas y lo acusan”, dicen sus voceros. Los “golpistas”, supuestamente, quieren tumbarse al Gobierno.

Si la mentira se dice con desfachatez, muchos pueden dudar o creer en ella. Las pruebas tendrán que mostrarse a un juez. Las acusaciones vienen de investigaciones fiscales.

El presidente y la primera dama obtuvieron título de magíster sin presentar una tesis (2012). El trabajo se habría mandado a hacer muchos años después (2021) y, además, presenta una obscena cantidad de plagios.

La tesis plagiaria se ha publicado. Hasta ahora el presidente y su esposa no han presentado un texto por el que puedan decir “esta es la tesis que entregué el 2012″.

El fiscal chotano Juan Tantaleán archivó esta denuncia, por prescripción. El delito, sin embargo, sigue cometiéndose, porque no se han suprimido los textos copiados ni se ha demostrado la autoría.

Muchos se acuerdan del profesor rural dando de comer a las gallinas, con ojotas y sombrero. ¿Puede un profesor rural, campesino y rondero, ser un estafador?

El expresidente Alejandro Toledo había sido lustrabotas. ¿Cómo un niño humilde y trabajador podría, luego, haber pedido coimas por millones de dólares?

La cuñada de , Yenifer Paredes, ha sido detenida. Su amigo Hugo Espino Lucana “trabajó” con ella y obtuvo licitaciones millonarias a partir del Gobierno actual. Esto ocurrió luego de muchas visitas a Palacio de Gobierno.

También obtuvo adjudicaciones Anggi Espino (25 años) por S/3 millones. Junto con ella, otro detenido es José Nenil Medina Guerrero, alcalde de Anguía (Cajamarca).

Desde el Gobierno de Castillo, Anguía incrementó su presupuesto de obras en más del 200% (de S/11,3 a S/30,8 millones).

El presidente y el ministro de Vivienda de entonces, Geiner Alvarado (hoy en el MTC), firmaron el decreto de urgencia 102-2021 para hacer eso posible.

Una parte de esas obras incluye un camino afirmado que pasa, ¡qué coincidencia!, por la casa de Pedro Castillo.

El alcalde Medina visitó Palacio varias veces. Conocía a Yenifer y a Hugo. La fiscalía investiga si hubo concertación para beneficiar a las empresas de los Espino Lucana.

Los cuñados del presidente, David y Walter Paredes, “prestaron” S/90 mil al empresario. No podían pagar sus deudas, pero pudieron “ayudar” al afortunado amigo de Yenifer.

Al presidente se le investiga por los ascensos en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú. Además, también se le investiga por la tesis, por la concesión del Puente Tarata III y la compra de biodiésel. También, por el presunto delito de encubrimiento (por la salida de Mariano González del Ministerio del Interior) y de organización criminal (en torno a las obras en Cajamarca).

Castillo no ha querido colaborar con la investigación. Ha guardado silencio, ha planteado recursos y tampoco autoriza a los fiscales a ver las grabaciones de los ingresos a Palacio.

Los defensores del presidente sostienen que se quiere obstruir al Gobierno y su revolución. El propio presidente, sin embargo, realiza estos actos y obstruye a la justicia.

Castillo no ha venido a cambiar el Perú. Ha usado su tiempo para acomodar en puestos clave a su gente. Está pendiente de las adjudicaciones, no de las obras.

Olvídense de las ojotas y el sombrero. Castillo es lo mismo de siempre. A diferencia del pasado, y justamente por él, ahora abrimos más los ojos y se evapora más rápido la ingenuidad.

Federico Salazar es periodista

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