Fiscalización pide facultades para investigar Caso Chinchero - 1
Fiscalización pide facultades para investigar Caso Chinchero - 1
Federico Salazar

Periodista

Más de 30 mil damnificados dejaron los huaicos de la semana que pasó. El presidente Kuczynski solo apareció, a última hora, en una localidad afectada en Lambayeque. A otros lugares envió a sus ministros.

El presidente sí fue a Cusco, a firmar una adenda al contrato para la construcción del aeropuerto de Chinchero. Gracias a esa adenda, el Estado Peruano se convierte en financista de un grupo empresarial privado.

Frente a los desastres naturales y frente a la pérdida de casas y bienes de los damnificados, no se ha visto a un presidente enérgico. Donde lució todo su vigor el mandatario fue en Chinchero.

“A los críticos les decimos cállense la boca, déjennos trabajar”, vociferó el jefe del Estado. Hizo alusión a unos “loquitos” que supuestamente dicen que de Chinchero no va a despegar ningún vuelo. “Tómense una pastilla”, les recomendó, buscando la risa de los asistentes.

La situación, sin embargo, no es para la risa. El país asiste a las revelaciones del caso Odebrecht, en el que un ex presidente de la República estaría involucrado en sobornos por 20 millones de dólares al menos.

No es cualquier ex presidente. Se trata de Alejandro Toledo, para quien Kuczynski sirvió dos veces como ministro. Primero, como ministro de Economía; después, como presidente del Consejo de Ministros.

Todo lo que ha dicho hasta el momento el actual jefe del Estado es de Perogrullo. “La justicia debe ser igual para todos. Si alguien cometió actos de corrupción, debe ser sancionado”, escribió Kuczynski en su Twitter.

Los sobornos se dieron entre el 2005 y 2008. El actual mandatario fue ministro entre el 2004 y 2006. Toledo, fuera de lo normal, participó en una junta del Consejo Directivo de Pro Inversión, en diciembre del 2004. Presidió esa junta Pedro Pablo Kuczynski, como ministro de Economía.

Kuczynski, hasta donde sabemos, pidió al Ministerio de Transportes que exonere la Interoceánica, de Odebrecht, de los requisitos del SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública). Quizá lo hizo siguiendo una indicación de Toledo o quizá lo hizo porque creyó que era una obra demasiado urgente.

La Interoceánica no es una carretera cuya utilidad pública supere, por ejemplo, a la de una nueva carretera central. No supera a una lista interminable de obras públicas en salud, educación, seguridad ciudadana, entre otras.

Por esta razón, llama poderosamente la atención la perogrullada del presidente en su cuenta de Twitter. Llama la atención, incluso, que se haya manifestado a través de esta red social, con 90 caracteres.

El presidente Kuczynski no puede pedir, como hizo en Cusco, que se callen sus críticos. No, sobre todo, con sus antecedentes. Todo lo contrario, debe contestar a las críticas, a las quejas y a las observaciones.

¿Por qué es más importante ir a Cusco a firmar un contrato de una empresa privada que ir a ensuciarse los zapatos con los damnificados de Huaycoloro y Villa Campoy? ¿Por qué es más importante defender al socio argentino del consorcio Kuntur Wasi que administrará Chinchero, que visitar personalmente a los damnificados en San Juan de Lurigancho y Lurigancho-Chosica?  

Odebrecht ha revelado que pagó 20 millones de dólares de sobornos en el Perú, por un proyecto de infraestructura en el 2005. Es una parte de la Interoceánica. La parte que se hizo después del consejo en Pro Inversión y la exoneración de diciembre del 2004.

Las investigaciones apuntan no solo a Toledo, sino también a sus sucesores García y Humala. ¿Y Kuczynski prefiere arreglarle un contrato a un inversionista en vez de liderar la atención de la emergencia de los huaicos? ¿Y prefiere ir a firmar que ir a lampear?

Esperemos que el presidente se rectifique. Que se disculpe con sus críticos y que empiece a contarnos cómo fue su participación en el caso de la Interoceánica. Y que se ponga a trabajar, ya no para los inversionistas, sino para los que más lo necesitan.