PPK y el fujimorismo, por Alfredo Torres
PPK y el fujimorismo, por Alfredo Torres
Alfredo Torres

El presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) continúa su gestión con viento a favor. Su aprobación pasa este mes de 61% a 63% y solo lo desaprueba 17% de la opinión pública. A su vez, el primer ministro Fernando Zavala cuenta con una aprobación de 44% y su desaprobación es también de 17%. Resultados similares se obtienen en los demás ministros evaluados. Los bajos índices de desaprobación son relevantes porque quieren decir que muchos de los que votaron por otros candidatos ven con expectativa al nuevo gobierno y están dispuestos a darle el beneficio de la duda. 

Quienes aprueban la gestión de PPK declaran que lo hacen por sus buenas ideas (38%), porque está trabajando para mejorar la economía (35%) y por su experiencia (34%). En cambio, entre quienes lo desaprueban, la única respuesta con más de 30% de menciones se refiere a que no es serio/bromea mucho (32%). Sin embargo, esta característica, criticada por sus opositores, también puede haberle permitido acercarse a la gente. Ante una pregunta específica sobre cercanía de autoridades, el presidente es percibido como cercano por 52% de la población, por encima de los congresistas, que son considerados cercanos por 21%, e incluso por arriba de los alcaldes, calificados de cercanos por 41%. 

En el campo de la gestión pública, la iniciativa con mayor aprobación es el viaje presidencial a China. El 83% de los informados del viaje lo aprueba. También apoya 68% la reducción del IGV, 65% la reducción del número de oficiales de la Policía Nacional y 62% la distribución gratuita de la píldora del día siguiente por parte del Ministerio de Salud. Otro campo en que la opinión pública coincide con el presidente es en la conveniencia de mantener el sistema de definir la elección presidencial con 50% + 1 de los votos (62% lo respalda) y no reducir el umbral, como propuso un congresista. 

En este ambiente de apoyo a la gestión presidencial, no sorprende que la delegación de facultades legislativas al Ejecutivo cuente con gran respaldo popular. Entre los informados del pedido de facultades, el apoyo a la delegación es especialmente elevado en seguridad (97%), agua potable (93%) y economía (91%).  

La ciudadanía quiere resultados y percibe que la manera más eficaz de lograrlos es vía delegación de facultades. Si el Congreso –que ha resuelto evaluar el pedido en diez comisiones– demora mucho en concederlas, la opinión pública puede sancionarlo. Hasta el momento, la aprobación del Congreso también es elevada para su estándar. Sin embargo, una actitud que fuese percibida como obstruccionista podría restarle apoyo, tanto al Congreso (ahora en 46%) como a su presidenta, Luz Salgado (ahora en 44%). 

Pero quien más podría ganar si avanza de manera más decidida a una actitud abierta de colaboración es la presidenta de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Actualmente su aprobación es 41% y su desaprobación 52%. Su imagen desfavorable se origina probablemente en su renuencia a felicitar al ganador de las elecciones y se ha mantenido, a pesar del voto de confianza al nuevo Gabinete, debido al perfil opositor que ha preferido asumir. 

La estrategia del fujimorismo parece ser marcar distancia con el gobierno anticipando un posible desgaste, al tiempo que negociar discretamente algunos acuerdos específicos le permita tomar ciertas posiciones en el Estado. La negociación es consustancial a la política, así que no es criticable per se. Sin embargo, Fuerza Popular debería estar más atenta al ánimo actual de la ciudadanía, que es favorable a la cooperación, así como el sentido de urgencia que se reclama luego de un lustro perdido por falta de visión y liderazgo. 

La encuesta se efectuó antes de la renuncia de la ex procuradora anticorrupción Yeni Vilcatoma a la bancada de Fuerza Popular. En las próximas semanas se verá en qué medida su salida afecta la imagen del principal partido en el Congreso. Entre tanto, las diferencias de opinión en el partido oficialista con respecto a la elección del defensor del Pueblo no parecen haber tenido mayor impacto en el respaldo popular a la gestión del presidente Kuczynski, lo que sugiere que la ciudadanía prefiere la libertad de opinión parlamentaria a la posición uniforme propia de partidos más verticales.