Desde Chancay con amor

Si el Perú sabe entender las ventajas de una política exterior de no alineamiento activo, podremos convertirnos en un país que ofrece ventajas para los diferentes ejes geopolíticos del mundo.

    Gonzalo Banda
    Por

    Analista político

    Si el Perú sabe entender las ventajas de una política exterior de no alineamiento activo, podremos convertirnos en un país que ofrece ventajas para los diferentes ejes geopolíticos del mundo. Fotos/ Giancarlo Avila @photo.gec
    Si el Perú sabe entender las ventajas de una política exterior de no alineamiento activo, podremos convertirnos en un país que ofrece ventajas para los diferentes ejes geopolíticos del mundo. Fotos/ Giancarlo Avila @photo.gec

    Durante muchos años, el Perú ha mostrado su mejor rostro cuando ha organizado eventos internacionales. Desde los Juegos Panamericanos hasta el reciente foro del APEC, los peruanos han sabido estar preparados y lo han hecho exprimiendo al máximo las capacidades logísticas de nuestro país y disimulando nuestras impudicias, que no son pocas. El Perú celebrado ha desfilado orgulloso, emperifollado con sus galas más fachosas. Detrás de estos efímeros éxitos hay legiones de burócratas y empresarios que han trabajado sin descanso durante años, trascendiendo los aires tumultuosos de la política que muchas veces solo han entorpecido su desempeño.

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