La receta de Toro Sentado, por Federico Salazar
La receta de Toro Sentado, por Federico Salazar

Todas las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas han fallado este año. Ahora el titular del ramo, , asegura que creceremos 5% el segundo semestre.

Volverá a fallar. Y, al parecer, fallará también su previsión de una tasa de 4,2% como promedio del año.

Las esperanzas del gobierno están puestas en el inicio de actividades de los grandes proyectos mineros. Quizá por eso no mira lo que sucede con los consumidores y sus fuentes de ingreso.

El país creció a tasas altas mientras se mantenía alta la cotización internacional de nuestros metales. Eso traía al país mucho dinero, el cual, a su vez, abarataba su costo.

Con dinero barato las personas podían adquirir hipotecas, créditos vehiculares, préstamos personales, tarjetas de crédito. Eso, sin duda, mantuvo altos niveles de consumo.

El gobierno pensó que estaba ocurriendo el “milagro” peruano. Es decir, creyó que la condición se mantendría.

Había ya evidencia de una desaceleración de la economía asiática. Tenía que buscarse, por tanto, una fuente distinta de ingresos o de ahorros.

El gobierno no movió un dedo. No lo hizo, por ejemplo, frente al caso de Conga. Hoy todos pagamos las consecuencias de haber cedido territorio nacional a un gobierno regional.

El gobierno tampoco hizo ninguna reforma económica. No redujo el aparato público, no redujo las cargas arancelarias, no simplificó los trámites de negocios e inversiones.

El Ejecutivo no mejoró la eficiencia del gasto, ni ayudó a las regiones a hacerlo. No reformó el sistema de aduanas y permitió que campeara la corrupción, en vez de la eficiencia.

El país había crecido a pesar de estos problemas. Lo hacía gracias al ‘boom’ de las cotizaciones. Pasado el ‘boom’, se puso en evidencia la profunda debilidad de nuestra economía.

China puede crecer mucho más, pero su opción política la va a contener por mucho tiempo todavía. Si no se encuentran nuevas fuentes de ahorro o inversión, no saldremos del hoyo.

La receta del gobierno es increíble. Propone esperar de brazos cruzados. 

La consigna del ministro Castilla ha cambiado. “El reto, dice, es evitar el estancamiento de la economía”. ¿Y no era que íbamos a crecer, que había un bache nomás?

Confiesa el ministro que la recuperación “vigorosa” que esperaba se demorará un poco más. Piensa que es un problema de expectativas y confianza.

Mientras esa sea la visión del gobierno, no saldremos del hoyo. Las expectativas son solo una consecuencia de la inmovilidad.

Los problemas políticos de China, de Brasil o Chile nos pueden afectar. Lo harán, sin duda, si no nos convertimos en una plaza confiable para la inversión y los negocios.

El Ejecutivo sigue con su política de Toro Sentado. Mientras eso pase, seguiremos sufriendo la crisis externa, en vez de aprovecharla.

No se puede manejar la política fiscal como si tuviéramos siempre ingresos masivos de capital. Pero, sobre todo, no se puede manejar la política económica, si uno solo se sienta a esperar.