Relatos en disputa y el mundo popular y emergente

“El ciclo anárquico no comenzó en el 2016, en el ‘desencuentro’ entre PPK y Keiko Fujimori, sino antes”.

    Iván Arenas
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    Especialista en minería e hidrocarburos

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    "No hay nadie ni nada que organice mínimamente el país". Ilustración: Giovanni Tazza
    "No hay nadie ni nada que organice mínimamente el país". Ilustración: Giovanni Tazza

    Observen bien los resultados de las sucesivas elecciones presidenciales en Chile, Bolivia y Argentina, en ese orden. ¿La novedad? Los sectores populares y emergentes apostaron por opciones antiestablishment. Kast, Paz y Milei. Las ‘callampas’ de Santiago, El Alto en La Paz, el conurbano bonaerense. Todas zonas populares o de clases medias emergentes. Antiestablishment hacia todo lo que huela a Estado, hartazgo hacia la clase política, opciones disruptivas. Incluso el voto a Parisi en Chile fue más antiestablishment. No es un antiestablishment ideológicamente de izquierda, es el ‘voto de ira’ que se encarna en soluciones inmediatas.