Ayer, el presidente José Jerí encabezó una actividad que tenía como finalidad mostrar la evolución de distintos indicadores de criminalidad en los últimos meses. En esta, el jefe del INEI, Gaspar Morán, y el comandante general de la PNP, Óscar Arriola, compartieron cifras correspondientes al último trimestre del 2025 y a los primeros días del 2026 y, en efecto, algunas de ellas evidencian una leve mejoría.
Por ejemplo, según el INEI, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes bajó en el cuarto trimestre del 2025 una décima en comparación con el mismo período del año anterior (de 2,6 a 2,5). Mientras que, en el mismo lapso, el número de denuncias por delitos como extorsión y robo también disminuyó en algunos puntos porcentuales. ¿Y cómo van las cosas este año? Según la PNP, en los primeros 21 días del 2026 se registraron 145 homicidios; 18 menos que los que contábamos en este momento del 2025. Sin embargo, lo preocupante es que en Lima Metropolitana ese indicador no solo no baja, sino que ha crecido, de 61 a 77 homicidios. Una estadística que guarda relación con la cantidad de asesinatos en la capital que la prensa ha venido informando en las últimas semanas, como el del taxista acribillado en la Costa Verde ayer o el del ‘jalador’ ultimado en La Victoria este miércoles.
Por ello, es importante que el propio presidente haya reconocido que lo conseguido hasta ahora es “insuficiente” y que los resultados deben ser mejores el próximo trimestre debido a los decretos legislativos emitidos por el Ejecutivo al amparo de las facultades otorgadas por el Congreso. “Hoy tenemos un nuevo marco normativo que no teníamos el trimestre anterior para luchar contra la delincuencia”, explicó Jerí. Una afirmación que parece sugerir que el verdadero balance será el próximo.
El Gobierno, en efecto, no debería distraerse con la leve mejoría mostrada por las cifras. Venimos de una crisis de seguridad tan dramática que cualquier avance sabrá a nada si no es contundente y, principalmente, sostenible en el tiempo. ¿Qué hará el Gobierno para frenar de una vez los tiroteos al transporte público, que esta semana se han seguido registrando? ¿Qué estrategia implementará para las regiones que tienen las mayores tasas de homicidios, como Madre de Dios, el Callao, Lima Provincias y Tumbes? ¿Cuáles serán las características del organismo que reemplazará al INPE en la administración de los penales? Estas y otras son inquietudes que no terminaron de despejarse en la presentación de ayer.
En fin, habrá que esperar a un próximo balance para saber si las mejoras en los indicadores de seguridad son genuinos logros de la lucha contra la criminalidad o, por el contrario, un mero espejismo.
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