En estos días, Recambio celebra sus primeros tres años de existencia. Sabíamos desde el principio que no iba a ser fácil impulsar en el Perú una escuela de formación de liderazgos políticos comprometidos con la democracia. La indignación y la desesperanza se han instalado en la mente de muchos de nosotros y la política se ve como si estuviera más allá de cualquier posibilidad de salvación –o incluso mejora–.
Más escepticismo había aun cuando compartíamos que el objetivo era integrar en una misma experiencia a personas que representaran distintos partidos y espacios del espectro ideológico, confiando en que lograríamos que se respetaran, entendieran y valoraran a pesar de sus discrepancias. Sin embargo, en estos tres años Recambio ha desarrollado 11 programas formativos, de los cuales han egresado 500 personas de todo el país. La mitad son mujeres, el 60% pertenece a regiones distintas a la capital y el 30% se autoidentifica como parte de un pueblo originario. Nuestros egresados provienen del sector privado, del Estado, de la sociedad civil, de la academia, de la prensa y de 25 partidos políticos. En cada promoción procuramos que haya equilibrio entre posiciones y que sea un espacio seguro para todos nuestros participantes, independientemente de sus identidades políticas, partidarias, profesionales u ocupacionales.
Empezamos trabajando con ciudadanía y militancias, pero cerramos el 2025 con un programa dirigido a líderes de opinión y uno dedicado a aspirantes al Congreso que buscaban asegurar candidaturas en las elecciones del 2026. El resultado de este trabajo ha sido que 80 egresados de Recambio, de 19 partidos políticos y 19 regiones, tienen hoy una candidatura confirmada. Esto superó nuestras previsiones más optimistas.
Hablamos de candidatos a senadores, diputados, parlamentarios andinos y hasta vicepresidentes. Peruanos y peruanas que, además de estar en la capacidad de defender las posiciones políticas a las que se adhieren, han desarrollado la capacidad de dialogar constructivamente con quien opina distinto para identificar coincidencias y forjar consensos. A ellos se suman líderes de la academia, la sociedad civil, los sectores público y privado, y los medios de comunicación, quienes han desarrollado habilidades para identificar sus propios sesgos y combatir la posverdad y los discursos violentos en esta campaña.
Pero el impacto no se agota ahí. Más de 200.000 personas van a llevar los módulos de Civismo.pe, el programa digital masivo de educación cívica que hemos puesto en marcha junto con Comité y Excuela. Una plataforma donde cualquier persona puede aprender sobre ciudadanía y democracia desde su propio teléfono, en un formato entretenido y apto para todo público.
El trabajo de nuestros programas se acompaña de la construcción de un ecosistema plural de conexión, incidencia y aprendizaje continuo en nuestra red de egresados. Con este marco hemos desarrollado también el curso en línea “Cómo debatir democráticamente” y un ciclo itinerante de foros de debate que arrancó en el 2025 en Arequipa, Huaraz y Lima y que se desplegará a escala nacional en los próximos años. Esto es solo el comienzo. Asegurar la sostenibilidad de la democracia en el Perú incluirá hacerle frente a fenómenos que la amenazan. Sabemos que el reto es enorme y trasciende lo que cualquier organización individual pueda desarrollar.
Sin embargo, estamos convencidos de que la construcción de nuevos liderazgos democráticos en toda la sociedad es una condición habilitadora para cualquier esfuerzo. Aunque pase inadvertido, existe muchísima gente buscando ejercer roles de liderazgo público por las razones correctas. Y eso es suficiente para que valga la pena seguir dando la batalla.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.