“Limpiar los anuncios políticos es solo el principio, y es una de las frutas menos problemáticas”. (Foto: Thomas White/Reuters).
“Limpiar los anuncios políticos es solo el principio, y es una de las frutas menos problemáticas”. (Foto: Thomas White/Reuters).
Kara  Swisher

Periodista

Este es un pequeño paso de @jack, pero un gran salto para Twitter.

No es tan significativo como el hombre conquistando el espacio, pero el director ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, ingresó en el futuro digital el último miércoles con un movimiento inesperado. En un hilo de Twitter (por supuesto), declaró “publicidad política en Twitter a nivel mundial”.

Para aquellos que esperan que Dorsey también tome medidas contra uno de los infractores de reglas más famosos de la plataforma, dejemos clara una cosa: todavía puede resoplar con su sousáfono digital, pero su campaña no puede pagar para hacerlo.

Fue un golpe audaz y épico que pareció apuntar directamente a , el fundador de Facebook. Zuckerberg dijo en una desastrosa serie de apariciones recientes que su plataforma no solo seguiría aceptando anuncios políticos, sino que permitiría que los políticos mientan en ellos.

Según Dorsey, “esto no se trata de libertad de expresión, se trata de pagar por el alcance. Y pagar para aumentar el alcance del discurso político tiene ramificaciones significativas que la infraestructura democrática actual puede no estar preparada para manejar”.

Limpiar los anuncios políticos es solo el principio, y es una de las frutas menos problemáticas. Al igual que Facebook, Twitter ha enfrentado una gran cantidad de críticas de los medios de comunicación y de los reguladores de todo el mundo por la forma en la que gestiona la información que se publica en su plataforma.

Sin duda, se plantearán grandes debates sobre la libertad de expresión de esta nueva política, pero ninguna empresa está obligada a vender anuncios que no quiere vender. Y, por mucho que parezca una plaza pública, Twitter es una empresa privada que puede ganar dinero de la manera que quiera.

Esta fue una de las razones que Dorsey citó en sus tuits, sosteniendo que la compañía se sentía mucho más cómoda dejando que la gente se ganara su alcance.

Dorsey señaló además que la prohibición, que entrará en vigor el próximo 22 de noviembre, también cubrirá los anuncios comerciales, aunque Twitter eximirá algunos temas (como el registro de votantes). Y pidió que la regulación de la publicidad política vaya mucho más allá de la simple transparencia publicitaria.

En efecto, se atrevió a desafiar a toda la estructura de poder de Internet, especialmente a Facebook, que es la plataforma más importante cuando se trata de política debido a la eficacia de su focalización publicitaria y a su tamaño.

Zuckerberg no ha aceptado nada de eso. “En una democracia, no creo que sea correcto que las empresas privadas censuren a los políticos o a las noticias”, ha dicho, confundiendo la libertad de expresión con la libertad de expresión pagada y dejando de lado convenientemente la parte de permitir mentiras. “Los anuncios pueden ser una parte importante de la voz, especialmente de candidatos y grupos –que los medios de comunicación no cubrirían de otra manera– para que puedan transmitir su mensaje”.

La solución que propone Zuckerberg ha dejado claro que no quiere trazar la línea [sobre libertad de expresión]: “¿Realmente bloquearíamos anuncios de temas políticos importantes como el cambio climático o el empoderamiento de la mujer? Creo que lo mejor es trabajar para aumentar la transparencia”.

¿Retrocederá finalmente Zuckerberg?

Para empezar, podría pensar en un mensaje menos famoso que Neil Armstrong y Buzz Aldrin dejaron cuando volvieron a la Tierra en 1969: “Vinimos en paz para toda la humanidad”.


–Glosado, editado y traducido–

© The New York Times