"Unión Civil: Tolerancia cero", por Pedro Canelo
"Unión Civil: Tolerancia cero", por Pedro Canelo
Redacción EC

Homofóbico. Eres un homofóbico porque no te pronuncias sobre la Unión Civil. Eres homofóbico porque no has compartido en tu a protestar el sábado. Hoy me dirás homofóbico porque si mañana me obligan a votar por un Sí o por un No en el tema de la Unión Civil, pediré la licencia para marcar en el tercer recuadro. En el recuadro del “No sabe/No opina”. 
 
Cada vez que leo o escucho un debate u opinión sobre la Unión Civil en mi cabeza se dibuja un pronunciado signo de interrogación. ¿Soy culpable por no haber leído lo suficiente del caso? Sí, acepto. Pero no soy homofóbico por no tener los elementos de juicio suficientes para participar en el debate de moda. No sé, me gustaría saber. No entiendo, a ver que alguien me explique. Abogados, constitucionalistas, conocedores, todos. A ustedes los convoco (e invoco).
 
Para que la Unión Civil sea instalada en las discusiones formales de quienes ejercen las leyes (nuestros circenses congresistas) por lo menos deberíamos aterrizar bien las ideas. Solo así conseguiremos que el Poder Legislativo ponga en agenda a la Unión Civil en lugar de perder el tiempo poniéndole un nombre al cielo peruano. Este es un tema que debe ser analizado y estudiado con la constitución en la mano. No basta con un “tuiteo” para que la platea te aplauda. Si vas a pronunciarte a favor o en contra, al menos infórmate un poco. 
 
Cuando un tema se radicaliza tanto y la polarización es tan enfermiza, la posibilidad del debate se reduce a mínimas proporciones. Sería lindo que mis amigos y familiares homosexuales celebren la igualdad. Pero esa lucha se desnaturaliza cuando muchos de sus “líderes” llevan la discusión a si eres homofóbico o si eres alguien que respeta la igualdad de derechos. 
 
Hay muchos “líderes de opinión” en redes sociales que solo nos pierden en el laberinto de la confusión. Es fácil identificarlos: están molestos e indignados siempre, están en todas las marchas (no importa el tema, hay que marchar nomás) y opinan de todo sin saber de nada. Pelean contra la intolerancia siendo intolerantes. La contradicción e inconsecuencia multiplicadas a la máxima potencia.
 
Si discuten con la pierna en alto lograrán que en lugar de Unión Civil solo tengamos Guerra Civil. Después de recibir la información necesaria, será inevitable decir un SÍ o un NO. Lee, pregunta, luego opina. Esta columna no es una defensa ni mucho menos un ataque a la Unión Civil. Es solo un pedido de tolerancia en esta Semana Santa. Un ruego de misericordia para los que aún habitamos el purgatorio de los que “desconocen mayormente”.