"¿Cómo puede un país deslumbrar al mundo con unos Juegos Panamericanos impecablemente organizados y, a la vez, seguir perpetuando estos casos de corrupción, desidia y pésima gestión?". (Ilustración: Giovanni Tazza)
"¿Cómo puede un país deslumbrar al mundo con unos Juegos Panamericanos impecablemente organizados y, a la vez, seguir perpetuando estos casos de corrupción, desidia y pésima gestión?". (Ilustración: Giovanni Tazza)
Janice Seinfeld

Directora ejecutiva de Videnza Consultores

La voz de alarma la dio el especialista de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de Neonatología del Hospital Regional de Lambayeque, Wilfredo Gamonal: 30 de los 125 bebes que nacieron prematuros en dicho nosocomio en lo que va del año murieron debido a la falta de incubadoras, ventiladores artificiales y mala alimentación parenteral.

Esta denuncia se suma a una investigación de la Contraloría General de la República sobre el mal uso de un millón de soles del presupuesto del hospital para la compra de canastas navideñas destinadas a su personal administrativo en el 2018. Para aumentar la indignación, usaron recursos que estaban destinados al financiamiento de programas de control y prevención del cáncer, salud materno neonatal, salud mental, entre otros.

En Lambayeque nacen 23.000 niños al año. La norma técnica precisa que por cada mil nacimientos debería existir una cama de UCI con el soporte necesario. Sin embargo, en su hospital regional apenas existen doce máquinas y algunas no funcionan.

El director del hospital, Abel Chávarry, reveló que venía pidiendo ayuda a las autoridades del sector para solucionar estas deficiencias, pero que no había tenido respuesta. Conocida la denuncia, la ministra de Salud, Zulema Tomás, anunció que está coordinando la compra de las incubadoras y adoptando medidas de contingencia. Sin embargo, llamó la atención al Gobierno Regional de Lambayeque por su ineficiente manejo del presupuesto.

Chávarry indicó, además, que para una buena operación de la UCI de Neonatología y servicios relacionados se necesitan dos millones de soles. Pero que, incluso si contara con dicho monto, no podría solucionar el problema rápidamente porque debía hacer una ficha, ingresar los fondos, convocar la licitación, comprar los equipos, capacitar al personal… ¿Por qué, en lugar de pasar por todo este proceso, no se opta por explorar otras opciones? En este tipo de situaciones, donde el tiempo es un factor que incrementa el riesgo de vida, ¿es posible pasar de un esquema de “comprar bienes” a uno que permita “contratar servicios”? Es decir, obtener el servicio de un proveedor privado calificado para que instale los equipos, las tecnologías de soporte y mantenga su adecuado funcionamiento. El servicio estaría disponible en óptimas condiciones y en un plazo más corto que la ruta convencional. Otra opción es comprar la capacidad para atender a los neonatos en una clínica con las garantías del caso. Estas son algunas soluciones rápidas, facultadas por la ley de contrataciones, que resolverían el problema oportunamente.

El Hospital Regional de Lambayeque recibe a los pacientes complicados de la macrorregión norte: recibe obligaciones y problemas, mas no suficientes capacidades y recursos. Según explicó Arturo Granados, especialista en descentralización, la tasa de mortalidad en los neonatos en el Perú es de diez por cada mil nacidos vivos; en el Instituto Nacional Materno Perinatal en Lima es de once por cada mil nacidos vivos; y en el Hospital Regional de Lambayeque es de más de cien por cada mil nacidos vivos. Esto revela la gravedad del problema en este nosocomio, donde a todas luces falta equipamiento y personal calificado.

Granados agregó que cada vez que se producen cambios de gobiernos regionales y nacionales en el Perú, la mortalidad neonatal aumenta. Así, entre los años 2014 y 2015, en Apurímac los índices pasaron de diez a dieciséis por cada mil nacidos vivos; en Arequipa de cuatro a nueve; en Moquegua de seis a nueve. Esto porque no existe una adecuada política de gobernanza del sistema de salud en los períodos de transición gubernamental.

Por lo expuesto, es clave pasar de un enfoque centrado en la ejecución presupuestal a otro donde el logro de servicios oportunos y de calidad sea la norma. Necesitamos gestores en el terreno que tomen decisiones ejecutivas y logren soluciones efectivas.

¿Cómo puede un país deslumbrar al mundo con unos Juegos Panamericanos impecablemente organizados y, a la vez, seguir perpetuando estos casos de corrupción, desidia y pésima gestión?