Vuelve, Nadine, vuelve, por Fernando Vivas
Vuelve, Nadine, vuelve, por Fernando Vivas
Fernando Vivas

Columnistas, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

Acá tiene las cartas en contra, pero por lo menos podría argumentar, dar coartadas, socializar con gente que no le tenga mala onda, dejarse caer por alguna marcha #NiUnaMenos, tratar de reconstruir su relación con el mundo caviar al que traicionó. 

Allá, en Roma o en Ginebra, es una ironía con tacos, un meme con alusiones a sus dos bestias negras: fugada a lo Fujimori y camino a ser ‘rea contumaz’ como alguna vez fue motejado Alan García. Peor que Alan, pues este, en su exilio de Bogotá y París, tenía argumentos para gritarse perseguido político. En su caso, la intervención de Montesinos en el Poder Judicial deslegitimaba cualquier orden de captura internacional.

A Nadine, que ni siquiera ha sido funcionaria en rigor, podría caerle el brazo de la justicia internacional con celeridad y contundencia si desafía el imperativo mandato de retorno que le dictó el juez Richard Concepción Carhuancho. La FAO ya empezó a recular en su designación y no tendría ni siquiera el amparo de la inmunidad funcional para repeler o retardar órdenes de captura. ¡Vuelve, Nadine, no te queda otra! 

Por cierto, quiero discrepar con los colegas que sostienen que el gobierno ha dado carne a la tesis de la persecución. Es cierto que Zavala y PPK han aludido innecesariamente a lo que pudieron hacer o no el juez y el fiscal del caso, pero fueron comentarios laterales sobre medidas procesales. No han alentado la acusación a Heredia ni sugerido su culpabilidad. Y si la cancillería ha sido vocinglera en su protesta ante la FAO, eso encaja perfectamente en el muy humano derecho al pataleo de un país que siente que otros se inmiscuyen gratuitamente en sus fueros. Es simple nacionalismo, no persecución política, y así lo ha visto la propia FAO al empezar su reculada.

Es cierto que en el tácito pacto de gobernabilidad entre Fuerza Popular y PPK hay una suerte de cláusula de repudio común hacia los Humala. Algo así como PPK comprometiéndose a ser enemigo de los enemigos de quien quiere que sea su amigo. Pero si ese antihumalismo pareció forzado y posado cuando se buscó la investidura de Zavala, con el tiempo se ha vuelto auténtico. Los regalitos que han encontrado los ministros en algunos ministerios no son como para extrañar a Ollanta y Nadine.

Los reflectores estarán en primer lugar puestos sobre el oficialismo y la oposición. Nadine no es ni lo uno ni lo otro, es pura fuga por la tangente de la judicialización de la política, cadáver político fresco y salado. Tras la ventolera del retorno con comparecencia, puede ir gradualmente pasando piola y entrar y salir a sus citaciones fiscales sin tanto alboroto. Vuelve, Nadine, sería tu último gesto nacionalista, si ese concepto aún significa algo para ti.