CADE Educación 2026, que reunió a más de 700 docentes, directivos y especialistas bajo el lema “Enseñar para aprender”, se llevó a cabo el miércoles 12 y jueves 13, y puso sobre la mesa una verdad incómoda: el Perú aumenta el gasto público en educación sin que ello se traduzca en mejores aprendizajes. El diagnóstico de la primera jornada, organizada por IPAE Acción Empresarial, es tan claro como preocupante. El sistema educativo, descrito como una cadena de tres eslabones –infraestructura, docentes y estudiantes–, arrastra deudas en cada componente, y ninguna se resuelve únicamente con más presupuesto.
CADE Educación 2026, que reunió a más de 700 docentes, directivos y especialistas bajo el lema “Enseñar para aprender”, se llevó a cabo el miércoles 12 y jueves 13, y puso sobre la mesa una verdad incómoda: el Perú aumenta el gasto público en educación sin que ello se traduzca en mejores aprendizajes. El diagnóstico de la primera jornada, organizada por IPAE Acción Empresarial, es tan claro como preocupante. El sistema educativo, descrito como una cadena de tres eslabones –infraestructura, docentes y estudiantes–, arrastra deudas en cada componente, y ninguna se resuelve únicamente con más presupuesto.
El dato más alarmante es que el 30% de los locales educativos del país está en riesgo de colapso. Como señaló el economista José Carlos Saavedra, el presupuesto crece en remuneraciones, pero no en infraestructura, y el problema de fondo no es la falta de dinero, sino la falta de gestión. Construir escuelas seguras no depende de decretar mayores partidas, sino de ejecutar con eficiencia lo que ya existe. A ello se suma un dato de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) que debería inquietar a cualquier autoridad: solo uno de cada 10 estudiantes de quinto de secundaria alcanza un nivel satisfactorio en lectura y matemática.
CADE Educación 2026 también dejó una reflexión necesaria sobre el rol de la inteligencia artificial (IA) en las aulas. Como advirtió Gonzalo Galdos, presidente de IPAE, la tecnología no debe distraer de las responsabilidades pendientes: “La IA no va a hacer nuestro trabajo, sino que nos va a ayudar”.
El mensaje que deja CADE Educación es, sobre todo, un llamado a la acción con visión de largo plazo. Galdos lo resumió con acierto: el diagnóstico honesto no debe ser motivo de pesimismo, sino el punto de partida para actuar. Se requiere estabilidad en las políticas educativas más allá de los cambios de gobierno, gestión pública ágil que ejecute obras a tiempo, y una apuesta decidida por fortalecer la formación docente, especialmente en secundaria.
Las conclusiones de este encuentro deberían ser una hoja de ruta para el gobierno. Esperemos que se tomen en cuenta por lo que implican para el futuro del país y que no queden, como tantas veces, en el papel.