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Editorial: Agua: un modelo fracasado

Ya es hora de terminar con las desastrosas empresas públicas de agua potable y saneamiento.

Redacción

Editorial: Agua: un modelo fracasado

Editorial: Agua: un modelo fracasado

En reiteradas ocasiones hemos señalado que para acelerar el cierre de la brecha de infraestructura y mejorar los servicios públicos es imprescindible involucrar más al sector privado. En tal sentido, vemos con bastante optimismo algunos anuncios y medidas que confirmarían que en el gabinete están convencidos de esto. El ministro Jaime Saavedra, por ejemplo, ha planteado que el desarrollo de la infraestructura educativa se ejecute vía asociaciones público-privadas. Por su lado, la ministra de Midori de Habich ha iniciado un plan para tercerizar en privados servicios como las labores administrativas en más de 20 hospitales a escala nacional. Asimismo, el ministro Luis Miguel Castilla presentó un proyecto de ley que busca ampliar el sistema de obras por impuestos para el financiamiento y/o ejecución de proyectos en los sectores salud, educación, agricultura y riego, orden público y seguridad.

Sin embargo, hasta hoy los diversos gobiernos arrastran una deuda de larga data: la mejora de nuestro servicio de agua potable y saneamiento. En la actualidad, salvo una, todas las entidades prestadoras de servicios de saneamiento (EPS) son de propiedad pública y, pese a su terrible desempeño, se insiste en ese modelo en vez de concesionarlas o privatizarlas como en su momento se hizo con otros servicios públicos de manera exitosa. Ante esta situación el ministro Milton von Hesse declaró que las EPS funcionan “bajo un modelo que ha fracasado desde hace 20 años” y que “es hora de avanzar hacia un modelo superior [...] y formar alianzas con el sector privado”.

Según la Sunass, nos encontramos con que el estado de las EPS en nuestro país es lamentable. La gran mayoría de estas no pueden mantener sus redes y mucho menos invertir en su ampliación. Su cobertura, además, no pasa de un 80% y se da solo durante 16 horas en promedio. Hay casos verdaderamente sorprendentes: existen siete EPS que son capaces de abastecer de agua solo entre 1 y 10 horas al día. La de Juliaca, por ejemplo, solo provee 5,4 horas de agua al día y la de Pasco, 2 horas de manera interdiaria. Y esto, para no señalar el tratamiento de aguas residuales, que apenas alcanza un 17% en las EPS medianas. Además, el propio ministro von Hesse afirmó que el margen operativo de las EPS del país es negativo: “Catorce de las empresas presentan problemas de liquidez, 24 tienen problemas de solvencia y una empresa está financieramente quebrada”.

En los últimos años ha habido una gran falta de interés de las autoridades provinciales en ceder la administración de los servicios de agua potable y saneamiento al sector privado por temas políticos o ideológicos. Ante esto, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento publicó el pasado sábado un decreto supremo que propone a los municipios un esquema voluntario para mejorar el servicio que prestan las EPS en el interior del país. Esta norma establece que los municipios podrán delegar sus funciones y competencias en materia de concesiones en saneamiento a favor del ministerio a través de un convenio. Así, se busca facilitar el ingreso de la actividad privada, pues al Ejecutivo le puede ser más fácil concesionar estas empresas.

Si bien esta innovadora medida tiene carácter voluntario, constituye un mecanismo adicional que abre nuevas oportunidades para todos los actores. En primer lugar, los municipios podrán pactar con el ministerio la forma en que se llevará el contrato de concesión en beneficio de sus respectivos distritos e, inclusive, fusionar diversas EPS de una misma región para generar mayor eficiencia y sostenibilidad en el servicio. Por otro lado, el sector privado tendrá la garantía y la seguridad de participar en una licitación a cargo de una institución con experiencia en este tipo de contratos y, además, podrá –en caso las EPS se fusionen– de manejar una empresa con mayor ámbito de cobertura (lo cual reduce los costos al incrementar el número de conexiones y el costo medio de la prestación del servicio).

El modelo de la empresa pública de agua ha fracasado estrepitosamente. ¿Insistirán en él las nuevas autoridades que elegiremos en octubre o tomarán la mano que les está extendiendo el ministerio?

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