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Editorial: Ecos desde Brasil

Sin impedimento de salida para Nadine Heredia, está en riesgo el futuro del proceso penal que se le sigue.

Editorial

Nadine Heredia

(Foto: Archivo El Comercio)

En abril, un fallo de la Segunda Sala Penal Nacional de Apelaciones volvió a permitir a Nadine Heredia viajar fuera del país sin previa autorización judicial. (Foto: Archivo El Comercio)

El Comercio

El 1 de junio venció el período de reserva para las confesiones que 78 ejecutivos de Odebrecht –acogidos a la colaboración eficaz– realizaron en Brasil para reducir sus penas. Gracias a un acuerdo de cooperación, la fiscalía peruana podrá acceder paulatinamente a las transcripciones bautizadas como las “delaciones del fin del mundo” para esclarecer los actos ilícitos en los que estuvo involucrada la constructora brasileña en nuestro país.

El acceso a esta información seguramente traerá nuevas pistas respecto al nivel de involucramiento que tuvieron con Odebrecht algunos políticos locales. Uno de estos casos es el del aporte que habría otorgado Odebrecht al nacionalismo durante la campaña presidencial del 2011, el mismo que no fue declarado a la ONPE. Y pese a que en los últimos meses la evidencia de que esto efectivamente ocurrió se ha hecho más fuerte, las reglas de conducta impuestas por el Poder Judicial a la ex primera dama Nadine Heredia, en el proceso por lavado de activos que se le sigue, recientemente se han vuelto más laxas.

Como se recuerda, la Unidad de Investigación de este Diario reveló en febrero de este año que Jorge Barata, ex representante de Odebrecht en el Perú, confesó ante fiscales peruanos que la constructora brasileña financió con US$3 millones la campaña presidencial del entonces candidato Ollanta Humala en el 2011. Según este testimonio, el aporte se realizó por indicación del ex CEO de la compañía, el hoy encarcelado Marcelo Odebrecht, quien a su vez recibió el pedido del Partido de los Trabajadores brasileño. Asimismo, Barata reveló que los fondos salieron del Departamento de Operaciones Estructuradas (la oficina de sobornos de la empresa) y que “tres o cuatro” de las entregas se hicieron en efectivo a la señora Heredia en un departamento en Miraflores, mientras otras se realizaron vía terceros.

Si bien en una carta enviada a este Diario la ex primera dama afirmó que el Partido Nacionalista “no recibió aportes de campaña de origen ilícito de empresas venezolanas ni brasileñas”, la declaración de Barata fue luego confirmada por el propio Marcelo Odebrecht hasta en dos oportunidades: primero ante el Tribunal Supremo de Justicia de Brasil y luego ante el fiscal Germán Juárez Atoche, durante su visita a Curitiba el mes pasado.

Y eso no es todo. Durante el interrogatorio del fiscal Juárez, Marcelo Odebrecht confirmó también que la anotación de las siglas “OH” junto a la cifra de 4,8 millones de reales (cerca de US$3 millones al cambio de la época), incluida en una planilla encontrada durante la intervención a sus oficinas en el 2016, en efecto refiere a Ollanta Humala.

Otros datos que abundan en la cercanía entre los Humala-Heredia y la constructora brasileña son el de la cena que Marcelo Odebrecht habría admitido con la ex pareja presidencial apenas seis días después de que Humala ganara las elecciones en el 2011, y los apuntes hallados en la agenda de la ex primera dama –cuya propiedad ella primero negó reiteradamente y luego tuvo que aceptar– sobre una reunión pactada con Barata en el 2010 en una fecha cercana a la que este último señala como la ocasión en que los aportes de Odebrecht fueron acordados.

Antes de que se conociera lo revelado por Barata y Marcelo Odebrecht, un sorpresivo viaje a Europa de la ex primera dama en noviembre del año pasado –cuyo destino final era Ginebra, donde había aceptado un cargo ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura– gatilló que, ante un pedido de la fiscalía, un juez ordenara su retorno al país y que su salida al exterior, en adelante, tuviera que ser autorizada judicialmente. Sin embargo, y a pesar de los varios indicios en contra de Heredia, la Segunda Sala Penal de Apelaciones revocó esta medida en abril.

Frente a ello, el riesgo latente es que, si llegaran nuevos elementos probatorios desde el Brasil que confirmen la hipótesis fiscal, Heredia los oiga apenas como un eco lejano, pues, inexplicablemente, hoy tiene pase libre para dejar el país.

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