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Editorial: Legislador a tus leyes

Considerando los antecedentes, la discusión sobre una comisión investigadora para el gobierno saliente es poco relevante.

Editorial: Legislador a tus leyes

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Por razones que van más allá de la inmunidad legal, no es inusual que la investigación sobre posibles hechos delictivos cometidos por un funcionario deba esperar a que este abandone el cargo, máxime cuando la posición que ostenta dentro del aparato estatal es alta y su influencia política también. Es por ello que parte de la responsabilidad de los sucesores en aquel y en otros puestos públicos consiste en investigar lo acontecido en períodos anteriores.

En este contexto, la administración nacionalista se encuentra próxima a salir del poder, arrastrando un equipaje cargado de sospechas que podrían derivar en condenas. Entre estas se cuentan, por supuesto, los potenciales ilícitos vinculados con el financiamiento del Partido Nacionalista y los ingresos de la pareja Humala-Heredia, y relacionados con las anotaciones en las agendas de la primera dama; la naturaleza de las gestiones de Martín Belaunde Lossio y su relación con la pareja presidencial; las supuestas irregularidades facilitadas por políticos nacionales en las obras adjudicadas a empresas brasileñas, comprendidas en el caso conocido como Lava Jato.

Sin embargo, estas observaciones –tan veraces y legítimas como son– no justifican por sí solas la extraordinaria atención que reciben los equipos parlamentarios a los que se les otorga regularmente facultades fiscalizadoras y que ahora vuelven a la carga. Como se sabe, a fines de junio Fuerza Popular anunció que impulsaría la creación de una comisión especial para investigar al gobierno saliente.

La responsabilidad política principal del Congreso y sus integrantes debe estar en las reformas pendientes para poner al Perú en la senda del desarrollo y prosperidad. Ese es su mandato democrático primordial. En tal sentido, terminan convirtiéndose en una innecesaria distracción los cruces de palabras entre representantes del fujimorismo, el aprismo y la bancada oficialista de Peruanos por el Kambio, respecto de la necesidad o no de una comisión parlamentaria específicamente abocada al tema, así como de sus posibles integrantes y su presidente.

Por supuesto, ello no quiere decir que las materias que levanten legítimas sospechas y puedan ser sujetas a investigación deban ser dejadas de lado. Todo lo contrario. Estas más bien deben ser acogidas por las entidades especializadas en estos menesteres: el Ministerio Público y el Poder Judicial. Las posibles consecuencias penales de los actos imputados deberían ser dirimidas por fiscales y jueces libres de influencia e intereses políticos, con incentivos limitados para emprender investigaciones que finalmente destacan más por el espectáculo y su puesta en escena que por sus hallazgos.

De hecho, los pobres resultados de las múltiples comisiones investigadoras especiales del Congreso –pese a los importantes recursos estatales y tiempo de dedicación confiados– refuerzan este último punto. Ahí está, por ejemplo, el fallo de la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Lima que ratifica el pedido de nulidad que presentó el ex mandatario Alan García sobre el informe de la megacomisión que lo acusaba. 

En el caso del ex presidente Alejandro Toledo, la comisión que investigó su participación en la ‘offshore’ Ecoteva tampoco brindó demasiadas luces sobre los hechos. Algo similar sucedió con la llamada Comisión Belaunde Lossio. En términos generales, las investigaciones desde el Congreso que corrieron en paralelo a las judiciales aportaron poco a estas últimas –en el mejor de los casos– o llanamente las entorpecieron a través de la politización y mediatización de los casos.

En vista de estos antecedentes, el nuevo Congreso podría empezar con buen pie su gestión al ahorrarnos el espectáculo y dejar la impartición de justicia a quienes les corresponde esta labor y quienes, de hecho, ya abrieron investigaciones donde amerita hacerlo. Pero el buen pie nunca ha sido una característica parlamentaria especial.

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