Según los últimos datos de la ONPE, Juntos por el Perú no lograría pasar la valla electoral, mientras que Fuerza Popular, cuya cabeza de lista por Lima fue la excongresista Martha Chávez, alcanzaría los 15 escaños. (Foto: Difusión/Archivo).
Según los últimos datos de la ONPE, Juntos por el Perú no lograría pasar la valla electoral, mientras que Fuerza Popular, cuya cabeza de lista por Lima fue la excongresista Martha Chávez, alcanzaría los 15 escaños. (Foto: Difusión/Archivo).
Editorial El Comercio

Para los partidos y políticos de toda índole, encajar malos resultados en un proceso electoral no es un ejercicio fácil. Por lo general, durante meses o semanas han desplegado un discurso triunfalista en el que aseguran que el pueblo va a acudir en tropel a las urnas para brindarles su apoyo, y cuando de pronto los escrutinios comienzan a desmentir esa versión idílica de la realidad, una mezcla de incomodidad y frustración les hace difícil admitir lo obvio: que no tienen el respaldo que anunciaban.

Malos, en ese sentido, son todos aquellos resultados que difieren dramáticamente de lo que esos partidos y políticos esperaban o daban públicamente por hecho. En los comicios del domingo pasado, por ejemplo, obtuvieron un mal resultado desde luego las organizaciones que no consiguieron pasar la valla electoral, pero también las que cosecharon una representación bastante más modesta que la que fantaseaban o que la que ganaron en votaciones anteriores.

Sigue normalmente a ese choque con la realidad un período de duelo en el que los contusos se adaptan a la situación. No faltan por supuesto las reflexiones autocríticas, pero lo que predomina es el silencio.

No es inusual, sin embargo, la reacción amarga. Es decir, la de la frustración que se traduce en arrojar sombras de sospecha sobre el proceso que no les dio los resultados que esperaban. Y lo que menudea en esos casos son las insinuaciones de fraude.

Pues bien, ese es precisamente el fantasma que se ha empezado a agitar desde Fuerza Popular (FP) y . Como se sabe, la primera de esas organizaciones ha conseguido esta vez en las ánforas apenas ; y la segunda corre el serio riesgo y, en consecuencia, no alcanzar escaño alguno.

En lo que respecta a FP, quien ha hablado es la señora Martha Chávez (que postuló con el número 1 en la lista por Lima de ese partido). “En este proceso electoral ha habido más de 5% de votos como votación electrónica, en un sistema que no tiene auditoría ni ninguna garantía de no ser infiltrable”, . Según refirió, ellos fueron a la OEA, a la misión de observadores de la Unión Europea y al Jurado Nacional de Elecciones para pedir que, mientras no fuese auditado, el programa informático desarrollado por la ONPE no fuese aplicado. “Pero lo han aplicado”, dijo. Para finalmente deslizar: “Sus razones tendrán…”.

En lo que toca a Juntos por el Perú, hace dos días, cuando las proyecciones realizadas sobre la base del avance del conteo oficial comenzaron a señalar la posibilidad de que quedase fuera del nuevo Parlamento, ellos expresaron por Twitter su “preocupación por el inesperado cambio durante el conteo de votos”. : “Hemos pasado la valla y aplicaremos los mecanismos necesarios para hacer prevalecer [el] sufragio popular”. Una sentencia llamativamente contradictoria con otro pronunciamiento suyo de ese mismo día en el que aseveraban: “En este momento los resultados no son definitivos”.

Con prescindencia de las proyecciones (que no los favorecían), ¿cómo podían asegurar que habían pasado la valla si según su propia versión los resultados no eran definitivos? Menudo misterio…

Lo cierto, sin embargo, es que, aunque pueda haber tenido los inconvenientes habituales, la elección del domingo no ha dado auténticamente pie a suspicacia alguna. Si los voceros de FP o Juntos por el Perú tuviesen realmente elementos para poner su limpieza en tela de juicio, estamos seguros de que hace rato habrían hecho una denuncia seria a nivel internacional. En lugar de eso, lo que han hecho es esparcir especies sibilinas que buscan introducir incertidumbre a propósito del mecanismo que les reportó un resultado que no es el que esperaban.

“Cada uno habla de la feria según le va en ella”, reza un conocido dicho que, aunque se remonta a los tiempos de “La Celestina”, ha demostrado gozar de una actualidad asombrosa entre nosotros.