PolíticaOtra forma de mordaza
El debate sobre la ley que busca penalizar la difusión de chats ha revelado que ciertos legisladores, en el fondo, solo buscan castigar a la prensa.

de El Comercio

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

En las dos últimas semanas, la Comisión de Justicia del Congreso ha discutido un proyecto de ley presentado por el parlamentario José Elías (APP) que busca modificar el Código Penal para incluir los chats de aplicativos de mensajería instantánea (como WhatsApp y Telegram) y los correos electrónicos en el artículo referido a la “publicación indebida de comunicaciones”. El proponente argumenta que, en la actualidad, dicho artículo ha quedado desfasado (pues alude a “correspondencia epistolar o telegráfica”), por lo que convendría adaptarlo a los nuevos tiempos. Sin embargo, las discusiones en el mencionado grupo de trabajo revelan que, para ciertos legisladores, el interés real no es otro que castigar a la prensa.
En la sesión del 3 de setiembre, varios de los parlamentarios presentes se mostraron en contra de que la legislación consienta la publicación de chats privados bajo el argumento del “interés común” y, más bien, plantearon que se endurezcan las sanciones contra los medios que los difundan. “Cuando se publica una comunicación privada, lo que se busca es dañar”, sostuvo, por ejemplo, la congresista Gladys Echaíz (Honor y Democracia). A su turno, el legislador Alejandro Muñante (Renovación Popular) añadió: “Es necesario poner ya un tope, un estatequieto, a diferentes medios que afectan la intimidad, el honor y la imagen de las personas”. Pero la declaración más reveladora provino de la parlamentaria Kira Alcarraz (Podemos Perú), quien sostuvo: “Ténganlo por seguro que van a decir que estamos a favor de una ley mordaza, no es una ley mordaza, sino que tienen que aprender a investigar antes de acusar”.
En la sesión de esta semana, afortunadamente, legisladores como Jorge Morante (Somos Perú) plantearon sus dudas por los peligros que la iniciativa podría suponer para la labor periodística, y se decidió que esta pasara a un cuarto intermedio para un análisis más detallado. Pero el peligro de que termine saliendo adelante con una redacción más o menos lesiva para la prensa no ha pasado. No olvidemos que varios congresistas tienen, seguramente, muchos motivos para bloquear la difusión de chats, pues estos han sido claves para conocer denuncias de trabajadores que fueron obligados a dar parte de su salario a sus jefes.
La prensa, por supuesto, no es infalible, pero para casos en los que se equivoca ya existen procedimientos y sanciones que los congresistas deberían conocer. En este caso, sin embargo, el debate ha demostrado que, para ciertos parlamentarios, la importancia de este proyecto no reside tanto en preservar el “honor” de las autoridades, sino en enviar un mensaje –un estatequieto, como dijo el legislador Muñante– a los medios. Y ello, aunque lo nieguen, es también una forma de mordaza.








