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Un dirigente, un voto
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Sin dejar de ser confuso, el panorama de las elecciones del próximo año se va despejando de a pocos. Por un lado, las sentencias judiciales de la última semana han dejado meridianamente claro que algunos personajes que se promocionaban como opciones posibles para el Congreso o la presidencia están impedidos de participar. Nos referimos específicamente a Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Betssy Chávez y Aníbal Torres. Todos ellos tendrán que arreglar sus cuentas con la justicia, antes de siquiera soñar con postular a un cargo político. Y, por otra parte, las elecciones primarias celebradas este domingo han desbrozado también la situación interna en los partidos y alianzas que competirán en abril.
La idea detrás de esta concurrencia de los miembros de tales organizaciones políticas a las urnas es que estos expresen sus preferencias a propósito de quienes habrán de representarlos en los comicios venideros. La verdad, no obstante, es que, como hemos anotado ya en estas páginas, en la enorme mayoría de los casos, lo que se ha producido es solo una especie de ritual confirmatorio de los que las dirigencias ya habían establecido. La profusión de listas únicas es una nítida señal de que la conformación de las planchas presidenciales y las nóminas de postulantes al Parlamento se han confeccionado entre unos pocos dirigentes y a puerta cerrada. Digamos que, a diferencia de la democracia doméstica que promete la fórmula un militante, un voto, con honrosas excepciones, aquí lo que hemos tenido es un mecanismo que podríamos denominar: un dirigente, un voto…
Solo dos partidos, Renovación Popular y el Partido Aprista Peruano, consultaron directamente a sus afiliados. Y en el caso del primero de ellos, la consulta tenía un resultado inexorable, pues Rafael López Aliaga era el único candidato. En los predios del Apra, en cambio, compitieron 14 opciones y la ganadora –la encabezada por Enrique Valderrama– se impuso sobre otras en las que iban figuras tradicionales del partido, lo que habla bien de la compulsa, en ese sentido, la votación de los militantes de ambos partidos es algo positivo que se debe destacar.
Mención aparte merece el caso de Acción Popular, donde se eligió a delegados que este domingo deberán, a su vez, elegir entre seis planchas presidenciales, pero se auscultó también, de manera no vinculante, la opinión de los militantes sobre cuál debería ser la fórmula idónea que los represente. Falta ver cómo se refleja eso en la votación de este fin de semana. Mientras tanto, el calendario electoral avanza, pero la democracia interna no tanto.

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