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Editorial: Lo que no fue no será

El Congreso debe evitar convertir la anunciada interpelación a la ministra de Educación en otro espectáculo lamentable.

Editorial

Fuerza Popular

"Este Congreso ha conducido procesos similares en el pasado, con espectáculos donde las acusaciones absurdas y los ataques con matices políticos han primado sobre el interés de fiscalizar a los ministerios". (Foto: GEC)

Archivo El Comercio

El jueves, la bancada de Fuerza Popular anunció que presentará una moción para interpelar a la ministra de Educación Flor Pablo Medina, con el propósito de que brinde explicaciones por la inclusión de un enlace de connotación sexual en uno de los textos escolares repartidos entre los alumnos de tercero de media. La iniciativa, que ya contaría con los votos necesarios para concretarse, sería el tercer proceso de esta naturaleza, liderado por la bancada mayoritaria, que se conduce contra un titular del Ministerio de Educación (Minedu).

Dejando de lado la discusión de cuán pertinente es el proceso al que se le someterá a la ministra, es cierto que los errores en los textos que están sirviendo como justificación para el mismo son graves. El Minedu tiene la responsabilidad de cerciorarse de que todas las herramientas empleadas en la formación de los jóvenes peruanos sean de la mejor calidad, lo que exige, en el caso de los libros, un proceso de revisión y edición que pueda detectar y subsanar los errores antes de que se gasten millones de soles en imprimirlos y distribuirlos.

En ese sentido, resulta positivo que tanto la señora Pablo Medina como el presidente Martín Vizcarra hayan reconocido esta situación y anunciado que se tomarán las medidas correctivas correspondientes. Pero ello no hace menos entendible el deseo de algunos ciudadanos por una explicación más elaborada al respecto.

En esa línea, la interpelación a la que se busca someter a la ministra de Educación puede representar una oportunidad valiosa para que aclare la situación y bien harían los congresistas en hacerle las preguntas necesarias para contribuir a ese fin. Sin embargo, es en este punto donde empieza el problema… Si se toma en cuenta cómo este Congreso ha conducido procesos similares en el pasado, con espectáculos donde las acusaciones absurdas, las diatribas y los ataques con matices políticos han primado sobre el interés de fiscalizar el trabajo de los ministerios, lo más probable es que las explicaciones de la señora Pablo Medina pasen a un segundo plano. Una realidad que se ha hecho especialmente patente cuando el miembro del Gabinete sentado en el banquillo ha sido de la cartera de Educación –véase los casos de Jaime Saavedra y Marilú Martens–, como ahora.

Además, un nuevo despliegue de hostilidades contra un titular del Minedu se hace especialmente posible en una coyuntura como la actual, a menos de dos semanas de que la Corte Suprema declarara infundada en todos sus extremos la demanda interpuesta por el colectivo Padres en Acción contra el enfoque de género del currículo nacional. Un hecho que ha significado una derrota política para los congresistas (muchos de ellos del partido que pide la interpelación) que respaldaron la posición del mencionado colectivo durante el litigio.

Una de estas congresistas, por ejemplo, es la señora Nelly Cuadros, quien, cuando la ministra Pablo Medina pidió disculpas frente a la Comisión de Educación por los errores mencionados, aprovechó para decirle que si no se retiraba el enfoque de género del currículo “debería renunciar”. Un hecho que, conscientes de que los errores en los textos se cometieron en una gestión distinta a la de la actual titular del Minedu, bien podría servir como pronóstico de los excesos que podrían cometerse de concretarse la interpelación.

Desde este Diario deseamos que –si se llega a dar– el proceso de interpelación se desarrolle de la forma más alturada posible y con la preocupación centrada en el caso que lo motivó. A fin de cuentas, de esto último dependerá que se pueda esclarecer de la mejor manera un asunto tan grave como el de los errores en los libros escolares. Pero pensamos que si esto no fue así en el pasado, difícilmente lo será en el futuro. Esperamos equivocarnos.

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