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Editorial: Agitación y propaganda

En el debate de la cuestión de confianza, los congresistas de izquierda aprovecharon para exponer sus conocidas consignas políticas.

Editorial

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"A diferencia de lo que piensa la izquierda representada en el Parlamento, los problemas actuales no podrán ser solucionados sin las instituciones que hoy buscan descartar". (El Comercio)

El miércoles de esta semana, el Congreso decidió otorgarle la confianza al Gabinete liderado por Salvador del Solar, luego de que este la pidiese a propósito de seis proyectos de ley de reforma política que, según ha explicado el Ejecutivo, tienen como objetivo mejorar ciertos aspectos de nuestro sistema electoral y partidario y luchar contra la corrupción.

Sin embargo, si bien la esencia de la discusión estaba claramente delimitada, durante el debate algunos congresistas aprovecharon la atención que la oportunidad les prestaba para extenderse sobre asuntos lejanos a la materia que se habían reunido a discutir y para desarrollar más bien aquello que en las confrontaciones políticas de los setenta y ochenta sus precursores ideológicos denominaban “agitación y propaganda”. Si bien fueron muchos los parlamentarios que eligieron este camino, los que resaltaron, por lo radical de su diagnóstico de los problemas del país y lo curioso de las soluciones propuestas, fueron los representantes de las bancadas de izquierda.

Como se recuerda, desde que Martín Vizcarra anunció que presentaría una nueva cuestión de confianza al Congreso de la República, tanto el Frente Amplio como Nuevo Perú anunciaron que la negarían. Según explicaron, buscaban así precipitar la disolución del Legislativo y, eventualmente, impulsar nuevas elecciones y un proceso constituyente. Nada distinto, en realidad, de lo que habían propuesto durante el proceso electoral del 2016, antes de que la actual crisis adquiriera los niveles que hoy ostenta…

Pero si antes del debate algunos pudieron tener dudas sobre las motivaciones que llevaron a la izquierda a esta decisión, las intervenciones de sus voceros lo dejaron meridianamente claro.

Así, por ejemplo, tuvimos exposiciones como la de Humberto Morales (Frente Amplio), quien, además de asegurar que el gobierno y la mayoría parlamentaria están buscando ‘profundizar el modelo neoliberal’ y de resaltar las “luchas” que su partido ha asumido, eligió culminar su alocución citando a Fidel Castro (“patria o muerte”) y al Che Guevara (“hasta la victoria, siempre”). Un hecho que, si se suma a la referencia hecha por su colega Edilberto Curro a Juan Velasco Alvarado y la reforma agraria, dice mucho de la vocación democrática de la agrupación de la que forman parte.

Al mismo tiempo, la evaluación de la naturaleza de los problemas que aquejan al país, hecha por los miembros de las agrupaciones en cuestión, también trajo consigo conclusiones llamativas. La congresista Katia Gilvonio (Nuevo Perú), por ejemplo, se refirió al ‘baguazo’ y acusó al “modelo neoliberal instaurado por la fujiconstitución del 93” de haber cobrado la vida de 33 peruanos; una tesis curiosa si se toma en cuenta que el conflicto fue entre el Estado y las comunidades indígenas y que la mayoría de víctimas fueron agentes del orden. Por su parte la congresista Indira Huilca (Nuevo Perú) aseguró que “el MEF gobierna en este país” y que el presidente ‘capitula’ ante la Confiep, dos teorías que no supo sustentar.

Ejemplos como los descritos, sobran (como Rogelio Tucto del Frente Amplio hablando de cómo el gobierno “se allana a los mandatos de Washington para su política internacional” o Manuel Dammert de Nuevo Perú acusando a los “grandes grupos económicos” de haber instaurado un régimen para concentrar las ganancias). Todos tienen en común, sin embargo, la repetición de un discurso que ambas bancadas, cuando tentaron juntas el sillón presidencial, desplegaron como propuesta y vieron derrotado en las urnas. Un discurso, además, con poca consideración por las instituciones democráticas vigentes y que procura un cambio de modelo so pretexto de remediar la crisis.

No obstante, a diferencia de lo que piensa la izquierda representada en el Parlamento, los problemas actuales no podrán ser solucionados sin las instituciones que hoy buscan descartar (como la Constitución y el Congreso). A fin de cuentas, más que empezar de nuevo, lo que se necesita es fortalecer lo que por tanto tiempo el país ha venido construyendo.

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