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Las pruebas en su contra
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El juicio contra el expresidente Martín Vizcarra debería concluir a fin de mes, y este no ha perdido la oportunidad de presentar su proceso penal ante la ciudadanía como una suerte de revancha orquestada por sus adversarios políticos para sacarlo de la carrera electoral. Un libreto ampliamente conocido en el repertorio político nacional.
Ante ello, vale la pena aclarar dos puntos. El primero es que el exmandatario se encuentra ya inhabilitado, por partida triple, de ejercer la función pública. Es por ello que esta semana la ONPE rechazó su precandidatura a la vicepresidencia por Perú Primero. Sus líos judiciales vienen encima de lo anterior.
El segundo punto es que, a diferencia de otros esfuerzos emprendidos por el equipo especial Lava Jato del Ministerio Público y la procuraduría ad hoc del Caso Lava Jato, los casos contra Martín Vizcarra se muestran sólidos. El exgobernador de Moquegua es acusado de cohecho simple por presuntas coimas recibidas por la adjudicación de los proyectos Lomas de Ilo y el Hospital de Moquegua, ambos durante su etapa de autoridad regional. El Ministerio Público cuenta con la colaboración de testigos que habrían participado de los actos ilegales –un exaliado de Vizcarra y también representantes de las empresas constructoras–, facturas, cheques, inconsistencias graves en el manejo de liquidez personal de Vizcarra y otros documentos. En total, la fiscalía solicita 15 años de prisión, nueve de inhabilitación para ejercer cargos públicos, y el pago de S/4,6 millones (el doble del monto de los sobornos imputados).
Este jueves 20 tendrá lugar la última audiencia antes de la lectura de sentencia. Si Vizcarra es hallado culpable en la sesión siguiente, con seguridad intentará atribuir su condena a una supuesta persecución política. No se debe permitir tal tergiversación. Vizcarra ha sido especialmente hábil para esparcir bulos y ocultar sus responsabilidades por ya suficiente tiempo. Si un juzgado independiente encuentra que las pruebas en su contra son contundentes, será importante que la ciudadanía las conozca de cerca para que no pueda ser luego manipulada por ningún video de red social con un peluche de lagarto de protagonista.
Vizcarra no ha demostrado tener mayor respeto por la institucionalidad ahí por donde ha pasado. Ni por la separación de poderes ni por el Congreso ni por las reglas electorales. Queda por ver en las próximas semanas si demostrará la misma desfachatez ante el Poder Judicial.

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