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Editorial: Si no te gusta, recusa

La defensa de Ollanta Humala y Nadine Heredia juega indebidamente a retirar a los jueces incómodos.

Editorial

Ollanta Humala y Nadine Heredia

"Es realmente preocupante que la defensa legal del ex presidente y la primera dama utilice un recurso excepcional como el de la recusación para cuestionar a los jueces que fallan en contra de sus intereses". (Foto: Andina)

Han pasado tres años desde que se reabrieran las pesquisas sobre los ingresos de Ollanta Humala y Nadine Heredia, y casi once meses desde que se dictara el mandato de prisión preventiva en su contra –anulado hace poco más de un mes por el Tribunal Constitucional–. Hay todavía mucho camino por recorrer en este proceso que se les sigue por presunto lavado de activos (todavía no se ha ingresado a la etapa de juicio oral), y ahora la estrategia legal de la ex pareja presidencial podría hacer de la resolución de este caso algo aun más lejano.

Como se sabe, en las últimas semanas, los abogados de los señores Humala y Heredia anunciaron la presentación de sendos recursos de recusación contra el juez Richard Concepción Carhuancho y los vocales superiores de la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional. La razón alegada para apartar a estos jueces del proceso que se sigue al ex presidente y su esposa recae esencialmente en los cuestionamientos por la medida de prisión preventiva dictada en contra de ellos y que fue finalmente anulada por el Tribunal Constitucional, que consideró que no estaba correctamente motivada. Adicionalmente, al juez Concepción Carhuancho le atribuyen no haber mantenido la “neutralidad y objetividad” requeridas a raíz de la orden de incautación de los inmuebles de los señores Humala y Heredia dictada a inicios de este mes y solicitada por la fiscalía.

Pues bien, la Primera Sala Penal de Apelaciones declaró fundada la semana pasada la solicitud de recusación contra los jueces de la Segunda Sala Penal de Apelaciones (Octavio César Sahuanay, Iván Alberto Quispe y María León Yarango).

Además del factor tiempo, es realmente preocupante que la defensa legal del ex presidente y la primera dama utilice un recurso excepcional como el de la recusación para cuestionar a los jueces que fallan en contra de sus intereses. Más allá de que determinados fallos hayan sido polémicos –y en este Diario hemos criticado algunos de ellos–, esa no es razón para acusar a un magistrado de ser parcializado con alguna de las partes. Preocupa en ese sentido también que el Ministerio Público haya respondido a la recusación mencionada con una solicitud similar, esta vez contra los dos jueces de la Primera Sala Penal que dieron la razón a Ollanta Humala y Nadine Heredia en el pedido de recusación inicial.

Las normas procesales de nuestro ordenamiento contemplan un número limitado de causales para la inhibición y recusación de jueces (como las relaciones de parentesco, relaciones comerciales subsistentes con las partes, amistad notoria o enemistad manifiesta), entre las cuales no se encuentra la discrepancia o el cuestionamiento a sus resoluciones o sentencias. Si así fuera, entonces quizá no habría tantos magistrados para reemplazar a todos aquellos que serían recusados por las partes disconformes.

Si queremos aspirar a un Poder Judicial que no solo sea imparcial sino también lo parezca a ojos de la opinión pública, debemos exigir a las partes que acuden a un proceso la misma mesura y responsabilidad que demandamos a los jueces.

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