Respuesta de El Comercio al Ministro Basombrío
Respuesta de El Comercio al Ministro Basombrío

El ministro del Interior ha declarado que este Diario malinformó con el titular principal de su portada de hoy.

Nuestro titular, sin embargo, es exacto. El ex presidente no tiene a la fecha una orden de captura vigente fuera del Perú. Y no la tiene porque la alerta roja de la Interpol, sobre la que el ministro emitió un comunicado ayer y a la que se refirió esta mañana cuando intentó explicar por qué El Comercio estaba equivocado, es una señal que sirve para ubicar a la persona a la que la justicia busca, no para detenerla. La orden de detención tiene que ser convalidada en el país donde debe ejecutarse antes de ser aplicable ahí. En los EE.UU., concretamente, debe ser dada a la policía por un juez del lugar donde la persona a ser capturada se encuentra, y esto es algo que a la fecha no ha pasado. De hecho, como lo indicaba nuestra misma portada (y no solo la nota interior, según afirmó el ministro), el Departamento de Estado Norteamericano rechazó trasmitir a un juez local el pedido de detención de Alejandro Toledo emitido por el juez peruano por considerar que este no estaba suficientemente bien fundamentado. 

Entonces, el señor Toledo no tenía ayer ni tiene hoy orden de captura en los Estados Unidos y  justamente por ello era que el Ministerio del señor Basombrío se hallaba tan preocupado ayer con la posibilidad de que el ex Presidente saliera de ese país.

Naturalmente, uno puede preguntarse por qué poner como titular que Toledo no tenía una orden de captura fuera del Perú si siempre se supo (aunque el gobierno jamás lo explicó) que la orden requería pasar por la convalidación de un juez local. Y la respuesta, lamentablemente, nos lleva al mismo Basombrío, quien malinformó ayer por Twitter cuando una usuaria le preguntó cómo era posible que Toledo pudiese estar a punto de salir de los Estados Unidos: “Acabo de leer que ATM estaría por viajar desde San Francisco a Israel ¿y? ¿no hay orden de captura y hasta recompensa?”. A lo que el ministro respondió: “Las hay. Ejecutarlas depende de cada país. Nosotros no podemos imponer nada a las autoridades de los USA”. 

La verdad era que el gobierno ya sabía que el Departamento de Estado había rechazado en la tarde pasar al juez local el pedido peruano de emitir la orden de captura en los EE.UU. 

También contribuyó el ministro notablemente a la confusión cuando ante las dudas sobre el posible escape de Toledo emitió un comunicado explicando que la alerta roja estaba activa en la Interpol, pero no figuraba en su web, porque era privada. La verdad es que si era privada o pública resultaba irrelevante para lo que se discutía. Toledo ya estaba ubicado en EE.UU., lo que se necesitaba era la orden del juez local.

El ministro ha tratado de esconderse en un juego semántico para endilgar a este Diario la confusión que él estaba fomentando. Dice que sí hay orden de captura internacional porque eso es lo que emitió el juez peruano. Pero lo cierto es que esa “orden de captura” no sirve para capturar fuera del Perú sin previa convalidación externa. De ahí que, como ya hemos señalado, al mismo tiempo en que el ministro repite que existe la orden, sigue expresando su preocupación de que Alejandro Toledo haya salido ya o vaya a salir de los EE.UU. Está claro que si vamos a usar el español con precisión lo que hay es una solicitud de captura internacional, no una orden. 

El ministro nos atribuyó buena fe al acusarnos del supuesto error. La verdad es que nosotros presumimos lo mismo de él. Pero la malinformación ha sido toda suya, El Comercio únicamente ha cumplido con exponerla.

P.D.: Este Editorial fue publicado minutos antes del comunicado del Ministerio del Interior. Nos alegramos de ver que en este comunicado ya se hable de una 'solicitud' de captura internacional. Lamentamos, sin embargo, que continúe el uso impreciso de términos, en tanto el comunicado erróneamente señala que el juez Concepción también solicitó la orden de captura nacional, cuando en este caso simplemente la dispone de manera mandatoria. Por lo demás, nos ratificamos en todo lo dicho.