Módulos Temas Día

El año sin diálogo, por Andrés Calderón

“La apuesta por no dialogar con la ciudadanía, en fin, es peligrosa para los principales actores políticos, pero es fatídica para la sociedad”.

Andrés Calderón Abogado. Profesor de la Universidad del Pacífico.

Vizcarra Keiko

"No propongo que el Estado Peruano se convierta en un referente mundial del enfoque de género de la noche a la mañana, pero por algo se empieza". (Foto: El Comercio)

La semana pasada, critiqué al presidente Vizcarra por su elocuente silencio en torno a la violencia de género, motivado por un temor a las huestes conservadoras de la política local. Algunos columnistas y otros amigos han respondido que no se trataba necesariamente de cobardía, sino más bien de conciencia de la falta de capital político para dar algunas batallas. “¿Para qué pelear si sabes que vas a perder?”, podría describir la estrategia escogida. 

Entiendo y me parece sensata la hipótesis, pero ello supone que la confrontación es la única vía. En mi columna apuntaba también que dialogando se puede conseguir mucho más, pero el problema es que Vizcarra no da señales de tener un solo objetivo definido (más allá de la supervivencia) al que apunte, sea a través de la concertación o por medio de la conflagración. Se equivoca, señor Vizcarra. No le pedimos resultados a solo dos meses de gobierno, le pedimos ideas. 

No propongo que el Estado Peruano se convierta en un referente mundial del enfoque de género de la noche a la mañana, pero por algo se empieza. Es increíble que el mismo Ejecutivo (con Vizcarra incluido) que proponía un “plan de igualdad de género” y utilizaba 22 veces la palabra ‘género’ en su plan de gobierno hoy tenga miedo siquiera de usar el término e iniciar una discusión sincera sobre los orígenes de una violencia que mata a mujeres todos los días. 

No es el único tema donde no hay diálogo. Si hablamos de nuestro pasado reciente, también encontraremos silencio. Porque si planteas que hubo miembros del Ejército que cometieron latrocinios contra los derechos humanos en el medio de la lucha antisubversiva, puedes ser desde un antipatriota hasta un proterruco. Y del otro lado, si esbozas una defensa de las Fuerzas Armadas y del contexto de desinformación, falta de recursos y guerra sin cuartel, siquiera como un eventual atenuante, entonces puedes resultar un facho anti-derechos humanos. 

Vayamos a la prensa. La ley Mulder que prohíbe la publicidad estatal en medios privados es una medida extrema, inexistente en algún país democrático. Y si la criticas, es porque eres un defensor de la ‘prensa mermelera’ (Galarreta dixit). En el medio del enfrentamiento, se pierde la oportunidad para buscar una mejor regulación del gasto estatal en publicidad, basada en evidencia y análisis serio. 

Un dato no menor es que varios representantes de Fuerza Popular han optado por ponerse en uno de los extremos de estas contiendas. Si a eso le sumamos la disciplina casi castrense que utilizan como estilo de política, tenemos como resultado un partido que, apreciado como conjunto, polariza sin ambages. Y en el que resulta cada vez más difícil identificar a personalidades dialogantes, que puedan construir consensos y que se alejen de la reputación autoritaria de los 90 y que están revalidando el 2018. 

Consciente o no, la estrategia del fujimorismo es demasiado riesgosa para sus intereses. Al polarizar tanto y tan vehementemente, se convierte en una opción radical. Una que solo tiene oportunidades de triunfo electoral en el 2021 si la alternativa opositora es aun más radical (un antisistema del estilo Goyo Santos). En cualquier otro escenario, una opción distinta suena menos temeraria. 

La apuesta por no dialogar con la ciudadanía, en fin, es peligrosa para los principales actores políticos (Vizcarra duplicó su desaprobación en un mes y se ubica ya en 48%, mientras que a Keiko Fujimori la desaprueba el 75% de la población, según Ipsos), pero es fatídica para la sociedad. La dicotomía polarizante desalienta el diálogo y, consecuentemente, el aprendizaje. Corremos el riesgo de ser un país que vive en el 2018, pero no supera las discusiones de 1990.

Leer comentarios ()

SubirIr aúltimas noticiasIr a Somos
Ir a portada