Para creerte mejor, por Enzo Defilippi
Para creerte mejor, por Enzo Defilippi
Enzo Defilippi

Profesor de la Universidad del Pacífico

La semana pasada, el gobierno presentó un conjunto de medidas destinadas a apuntalar el crecimiento de la economía. La más importante es un impulso fiscal (gasto adicional) de S/5.500 millones que busca que este año la inversión pública crezca 15% y el PBI 4%. 

Hasta aquí, todo bien. Creo que es positivo un esfuerzo por dinamizar el crecimiento cuando las expectativas se están deteriorando. El problema es que el gobierno no ha dado detalles sobre cómo financiará este gasto adicional o la caída de ingresos que se proyectaba antes de anunciarlo.

En una entrevista publicada en este Diario, el ministro Alfredo Thorne dice que estima recaudar  S/5.000 millones adicionales a través de diversas medidas de reforma tributaria. Lamentablemente, no ha revelado cómo ha calculado esta cifra. 

Esto no es usual. Dado que el objetivo principal de este tipo de medidas es generar confianza entre los inversionistas, lo habitual es que el presente las nuevas proyecciones oficiales de recaudación y gasto. Más aun cuando se trata de variaciones sustanciales con respecto a los estimados oficiales.

Las dos principales reformas tributarias son el aumento (2,5%) del Impuesto a la Renta (IR) y la amnistía a quienes repatrien capitales no declarados del exterior. Si suponemos que cada punto porcentual de IR recauda alrededor de S/900 millones, esta medida incrementaría los ingresos públicos en aproximadamente S/2.250 millones. Esto quiere decir que este año se espera recaudar aproximadamente S/2.750 millones entre la repatriación de capitales no declarados y otras fuentes. ¿Es razonable este supuesto? No lo sabremos hasta que el MEF explique su sustento. Lo que sí sabemos es que los inversionistas son muy prolijos al analizar las cuentas públicas de un país, y que la falta de información oficial genera suspicacias.

Desafortunadamente, aun si el ministro está en lo cierto y el paquete de impulso fiscal está completamente financiado, aún no ha explicado qué hará frente a la caída de ingresos que se preveía antes de este anuncio. 

En efecto, hace unas semanas la Sunat anunció que este año las devoluciones del IGV iban a ser S/3.000 millones mayores que lo presupuestado (en cristiano, S/3.000 millones menos de ingresos). Por otro lado, el 2016 terminó con una recaudación S/2.000 millones por debajo de lo proyectado (lo que implica que la recaudación del 2017 está sobrestimada por esa magnitud). Y, si en vez de crecer este año 4,8% crecemos 3,8% o 3,5%, se recaudaría, al menos, unos S/2.500 millones menos que lo presupuestado. Es decir, aun si el paquete anunciado la semana pasada está completamente financiado (y no tenemos información para estar seguros), todavía no sabemos cómo hará el gobierno para mantener un déficit fiscal de 2,5% del PBI (escrito en piedra luego de los cambios a la regla fiscal) con, al menos, S/7.500 millones menos de ingresos (1,1% del PBI).

Como el gasto corriente es bastante rígido, la mayor parte del ajuste tendría que producirse reduciendo la inversión pública. Es decir, retirando, en unos meses, el impulso fiscal que anunció la semana pasada. Y eso no tendría sentido.

Ante tanta incertidumbre, urge que el MEF revele sus nuevas proyecciones de ingresos y gastos. La transparencia es la mejor amiga de la confianza.

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