La embajadora de la quinua, por Fernando Rospigliosi
La embajadora de la quinua, por Fernando Rospigliosi
Fernando Rospigliosi

Analista político

Hace unos días recibí unas fotos y mensajes indignados de una persona amiga que estaba visitando la Expo Milán 2015 en esa ciudad italiana. Publiqué las fotos en el Twitter y luego varios medios han reproducido dos de ellas que muestran que el pabellón chileno exhibe con orgullo sus botellas de pisco, que vende a 35 euros (unos 122 soles). También bolsitas de quinua a cinco euros (unos 17,5 soles). La caja donde se muestra la quinua tiene inscrita la frase “el amor de Chile”.

Los otros socios de la Alianza del Pacífico, Colombia y México tienen, por supuesto, sus pabellones donde muestran al mundo sus productos. También los grandes del continente, como Brasil y Argentina. Y los pequeños como Uruguay. Son 131 países del mundo que participan en el evento que, según Gastón Acurio, es “la feria más importante del mundo jamás hecha desde los tiempos de la Expo París 1889”.

Pero el Perú no está. Muy pocos de los 131 países del mundo que están en la Expo Milán 2015 tienen una agregada comercial en Milán, como el Perú. Amora Carbajal es la encargada de esa tarea y, es de suponer, que se enteró que en la ciudad donde reside –para promover el comercio y los intereses peruanos– se iba a desarrollar esta gigantesca exposición de repercusiones planetarias. También debemos presumir que realizó un activismo desenfrenado en las más altas instancias del gobierno para que nuestro país fuera el número 132 de la feria. Por desgracia, eso no ocurrió.

El Perú tiene, además, el alto honor de contar con una embajadora de la quinua, Nadine Heredia, que ha recorrido el mundo para promover las bondades del producto originario de los andes, y de paso, claro está, hacer algunas compras con la tarjeta de su amiga del ‘cole’.
Además de embajadora de la quinua, Nadine Heredia detenta un enorme poder en el gobierno, como reconocen, casi sin excepción, todos los analistas y la inmensa mayoría de la opinión pública, según revelan las encuestas. Es decir, si dentro de sus múltiples ocupaciones hubiera tenido algún resquicio para ocuparse de promover la quinua, el pisco y muchos otros productos peruanos, el Perú estaría hoy día en la feria de Milán, una vitrina visitada por millones de personas entre el 1 de mayo y el 31 de octubre de este año.

Pero al parecer, Nadine Heredia tenía otras ocupaciones que absorbían su atención, como por ejemplo, la manera de evitar ser investigada por la fiscalía y el Congreso, qué recovecos jurídicos recorrer para impedir que abran sus cuentas, cómo hacer para regularizar los pagos de impuestos por bienes no declarados, cómo mantener callado a su ahora amenazante ex amigo y ex socio Martín Belaunde Lossio, cómo acomodar su contabilidad para hacer que cuadren ingresos y egresos, y un largo etcétera.

Así las cosas, sería injusto exigirle a la embajadora de la quinua que se preocupe por promover la quinua ante el mundo. Entonces, quizás, habría que demandárselo a su marido, Ollanta Humala, presidente de la República. Pero él parece también abstraído por otras preocupaciones más importantes, como defender a su esposa de las calumnias de sus críticos que ladran mientras el Perú avanza, tratar de levantar su popularidad que cae y sigue cayendo, leer los enjundiosos reportes que le alcanzaban sus compañeros de promoción afincados en la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y elucubrar cómo podrían ser utilizados, y otras muchas preocupaciones que siempre atormentan a un presidente de un país complejo como el Perú.

Si Nadine ni Ollanta podían ocuparse, por las razones expuestas, deberían haberlo hecho otros funcionarios. Pero como en el gobierno de la pareja no existe la meritocracia sino la amigocracia, y casi siempre los nombrados son tan incompetentes como los que los designan, el Perú se excluyó solo. Es falso lo que dice la versión oficial sobre la presencia del Perú. Basta mirar la página oficial expo2015.org para confirmar que el Perú no está. Ni siquiera tienen la honestidad de reconocer su error. 

Y no le echemos la culpa a Chile, que solo aprovecha la desidia y la negligencia de las autoridades peruanas. Como bien anotó el blog Utero.pe, “otra derrota peruana, pero esta vez parece que fue por un autogol del gobierno”.